“Los amigos son como la pelota, dos gajos unidos por 108 costuras”

Aunque a lo largo de la historia del cine mexicano han existido varias películas con la temática del beisbol, desde El beisbolista fenómeno (Fernando Cortés, 1952) hasta Pequeños gigantes (Hugo Butler ,1960, que narra la hazaña de la Liga Infantil de Monterrey en 1957 al convertirse monarca internacional de las Pequeñas Ligas en Williamsport, y que después fuera retomada en El juego perfecto, de 2009), en realidad pocas veces el cine mexicano se ha interesado por la esencia de este deporte, el cua, rebasa por mucho al futbol, aunque no en número de aficionados, sino en el otro sentido, en el sentido humano, en el que no se puede medir, pues el beisbol hermana, vuelve humano al que se dice serlo.

Independientemente de la religión que profeses, seas Diablo o Tigre, Sultán o Naranjero; quizá seas Olmeca o Charro, o tal vez prefieras a los Saraperos o a los Cañeros, el beisbol mexicano hermana, independientemente de la piel, el color, el sexo o cualquier otra cosa. El sufrimiento puede ser único o colectivo, pero siempre va existir una persona cercana (aunque no la conozcas) para decirte que la derrota, como dijera Saramago, es temporal… igual que el triunfo. Nadie gana todo, nadie pierde todo. Lo importante es el juego que sigue.

Protagonizada por Kuno Becker, Ximena Navarrete, Antonio de la Vega y José Ángel Bichir, 108 costuras se estrenará en abril y brindará a los aficionados (y no aficionados) una visión más sensible de lo que se disfruta y se juega en un campo de pelota.

Es claro, es una película romántica. No se tocan los meollos de los asuntos importantes por los que atraviesan las dos ligas importantes del país (la Liga Mexicana de Beisbol y la Liga de Beisbol del Pacífico) ni las penurias que los peloteros tienen que vivir por llegar a aspirar a un lugar en ellas, como vender sus almas a los Diablos o a los Sultanes, dueños de las principales academias de beisbol del país.

La película se centra en lo que no se debe de perder nunca de vista: el amor al juego. Porque el beisbol es eso, un juego. No son millones de dólares, ni mujeres exuberantes; es un juego. Lúdico. Estresante, sí, pero divertido, lleno de momentos apasionados, de amigos que nunca dejarán de serlo… Hermanos, pues. Eso es la esencia del beisbol, y eso no pierde el hilo temático del guión.

Kuno Becker, quien ya fue el rey del balón en la duología Goal: The Dream Begins (2005) y Goal II: Living the Dream (2007), es ahora Reynaldo, un pitcher que alterna más de buena parte de la vida con Mauricio (Antonio de la Vega), su cátcher, su amigo, su hermano. En medio de todo, como en todo, se atraviesa Gaby (Ximena Navarrete), provocando el triángulo y la disputa de egos que llega a explotar.

Mientras uno ve a Sultanes, Tigres, Charros y más equipos de ambas ligas mexicanas darles trabajo a los dos amigos, el círculo se cierra en el momento más importante: La Serie del Caribe. Ambos representando a México.

Se podrá alegar mucho sobre muchas cosas de esta película, pero bajo ninguna circunstancia se va a rebatir el argumento de que así es el juego de pelota, de las pasiones que despierta no sólo en las tribunas, sino también en el corazón de quien lo juega. De eso se trata el beisbol mexicano.

108 costuras

Dirección: Fernando Kalife.
Cinefotografía: Hilda Mercado.
Edición: Jonathan Pellicer.

Producción: Alexa Aroesty, Rolf Helbig, Gastón Pavlovich, Carlos Bremer.
Producción ejecutiva: Sandra Solares.

 

Reparto:
Kuno Becker —————— Reynaldo.
Ximena Navarrete ———  Gaby.
José Ángel Bichir ———— Mauricio.
Antonio de la Vega ——— Coach.
Xavier Cervantes ———— Manager de los Sultanes.

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