A propósito de Twilight. Los libros de Stephanie Meyers

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El estreno de Twilight (Crepúsculo) en México es inminente. La historia está basada en el primero de los libros que conforman –hasta ahora- una trilogía que narra el romance entre un vampiro y una chica humana. Es pues un buen momento para hablar de los libros y de su autora.  Stephanie Meyers es la autora de Crepúsculo, Luna Nueva y el muy reciente Eclipse, que apenas se lanzó en librerías el mes pasado.

Los libros son todo un éxito de ventas en todo el mundo, incluido México. Luna Nueva y Eclipse están en la lista de los 10 más vendidos en nuestro país, dato que no puede dejarse pasar inadvertido si pensamos que en general, el mexicano  promedio lee muy poco.  

En la solapa de la edición en español, se lee algo sobre la autora: Es licenciada en filología y su éxito literario ya hace que sea nombrada la “Anne Rice para adolescentes.”Y la verdad es que hay algunas cosas que la asemejan a Rice, además de que, por supuesto, ambas escriben sobre vampiros. Las dos autoras comparten también un estilo literario que está muy lejos de considerarse culto. Son libros de fácil lectura, con un lenguaje sencillo y sin muchas pretensiones de estilo. Sin embargo Rice se documentó más para poder escribir las distintas etapas históricas en las que viven sus vampiros, mientras que Meyers los sitúa en el presente, las alusiones al pasado son intimistas, ligadas a los personajes y no contienen muchos elementos de contexto histórico. La comparación puede parecer injusta, pero es absolutamente inevitable. Los vampiros de Rice son además más góticos, mas oscuros, mas conflictivos, mas perturbados por su naturaleza mística. Los de Meyers son más simples y menos complicados, parecen menos atormentados, más preocupados por cuestiones más simples derivadas de su interacción con los humanos. 

Pero además de ello, Meyers centra el relato en la historia de amor entre Isabella –o Bella- y Edward. Una adolescente humana y un vampiro. La bella y la bestia o una especie de Romeo y Julieta de lo sobrenatural. Un amor que es imposible, porque Edward no quiere que Bella se condene a su condición inmortal. Pero aunque para ella ser vampiro o no puede ser una elección, Edward no puede cambiar la suya propia, para él es esta existencia o la muerte.  Meyers retoma el romanticismo propio del género, presente desde el relato clásico en Drácula, y lo convierte en un melodrama contemporáneo.

El lector pronto se da cuenta que la historia no es sobre vampiros, sino acerca de un amor imposible.  Y es llegado a ese punto que uno entiende porque los libros son todo un éxito editorial. La historia está contada a un ritmo aceptable, con buenas dosis de intriga, suspenso y sorpresa para el lector. Uno no pensaría que el asunto dé para escribir tres libros de 500 páginas en promedio. Pero los termina dando porque la tan inusual historia de amor debe pasar por muchas pruebas para demostrar que se trata de un sentimiento verdadero.  El vampiro, convertido ahora en una especie mezcla entre caballero andante y príncipe azul, se debate entre el amor por Bella y su verdadera naturaleza. Ella, por su parte, no crean que la tiene más fácil: debe convencerlo que la convierta en vampiro, porque es la única manera de que el amor entre ellos se concrete y termine con final feliz.  

Y es precisamente en este punto donde veo este relato muy lejos de Rice o de la tradición gótica de los vampiros en la literatura. Muy poca locura, perversión y oscuridad para mi gusto. Más parece una versión adolescente de Mi pequeño vampiro o una versión oscura de Mujercitas.  Pero es importante que no se malinterprete el hecho de que se escriba pensando en el gusto adolescente. El que sea una novela hecha para preparatorianos no la convierte en un subgénero, ni le resta oficio literario. Hablarle a la juventud a través de los libros en plena era de la informática, es todo un mérito que no debería pasar desapercibido. Meyers se perfila como el nuevo fenómeno de la literatura juvenil, más al estilo de J.K. Rowling y Harry Potter, que al de Rice,  por lo que seguramente veremos la aparición de varios libros sobre la saga y las películas correspondientes.  

Por lo pronto, el 21 de noviembre veremos Twilight en México. Si no han leído Crepúsculo pueden empezar con Luna Nueva, ya que la primera parte de la historia la van a ver en cine. No teman, Meyers hace la suficientes referencias para que cada libro se pueda entender por separado. Yo de hecho empecé con el segundo por a un regalo de cumpleaños (Gracias Meli!) y les aseguro que no tendrán problema alguno para seguir el hilo de la historia. No he leído Eclipse, pero suena interesante porque se anuncia un nuevo conflicto que la singular pareja deberá enfrentar: el fin de la tregua de los vampiros con los licántropos se acaba si muerden un humano. O sea que la boda en  negro tendrá que esperar por lo menos otro libro….