Mucho antes del Batman de Christopher Nolan, estaba el Batman de Adam West. Un Batman sin temor a la comedia. Y pese a su evolución actual, el fundamento podría existir en otros casos. Quizás hay algo cómico en la profesión de superhéroe.

Mientras DC se embarca en la misión por aumentar la complejidad de sus personajes – con el cuestionable Zack Snyder al mando – y las audiencias se preparan para tener 50 Sombras de la Tía May en vísperas del siguiente Hombre ArañaAnt-Man existe consciente y orgullosa de su ridiculez, decisión que produce una cinta de alta diversión, siguiendo el camino planteado por Los Avengers de Joss Whedon.

Scott Lang (Paul Rudd) nunca quizo ser un héroe, a pesar de tener una ligera admiración por Los Avengers. Pero su vida como ladrón á la Robin Hood lo ha alejado terriblemente de su hija, actualmente custodiada por Paxton, un policía de San Francisco (Bobby Cannavale) que podría encajar perfectamente en el universo alterno de crimen despiadado de Los Sopranos. Por más intentos de redención, Lang siempre termina en la cárcel como resultado de sus robos, hasta que uno en particular lo conduce a la puerta de Hank Pym (Michael Douglas), un científico aterrorizado de que Darren Cross (un espectacular Corey Stoll) heredero injustificado de su empresa, se apodere de sus mayores secretos para así regar caos por el mundo y acabar con la humanidad. ¿Cuál es el secreto que Lang debe robar, con la ayuda de Pym y su hija Hope (una Evangeline Lilly muy alejada de sus días en Lost)? Un traje que lo convierte en hormiga.

Además de colaborar en el guión, Paul Rudd interpreta a Scott Lang / Ant-Man
Además de colaborar en el guión, Paul Rudd interpreta a Scott Lang / Ant-Man

Marvel tiene una fama histórica de mezclar ciencia con ficción, pero Ant Man es un caso extrañamente racional: de todos los héroes en su universo, es difícil pensar en uno que justifique la importancia de las hormigas en la Tierra con mayor claridad: son veloces, pequeñas, resistentes, y capaces de armar ejércitos si es necesario, habilidades que Lang aprende a dominar en diferentes secuencias de entrenamiento que resumen el fantástico balance emocional de la cinta: la amenaza de Cross contra la humanidad es suficientemente grande para tomársela en serio, pero los pasajes de profundo intercambio emocional entre Pym y Hope, en el intento de restaurar una relación fragmentada, son hábilmente interrumpidos con el sarcasmo de Lang.

Ant Man es una cinta que se burla de si misma en todos los momentos adecuados: Lang se disculpa con un Avenger mientras lo subyuga para robarse un pedazo de tecnología, Cross desintegra ovejas con un rayo láser porque es así de malo, (lo cual hace de Corey Stoll un excelente candidato para Lex Luthor), y la batalla final ocurre con un delicioso balance de épica y absurdo.

Este absurdo se traslada de la trama en general al retrato de su protagonista: ¿qué significa ser un hombre hormiga, y cómo expresarlo en cine? Peyton Reed (director de la cinta) emplea técnicas de cámara lenta y acercamientos extremos que venden la credibilidad del minúsculo universo que rodea al hombre hormiga, y con efectos especiales (sobre todo en ambientes) que no rompen con la verosimilitud previamente diseñada.

Marvel tiene un universo grande, pero ante todo, variado. Ant Man no pertenece a la oscuridad y metáfora social de los Hombres X, o las luchas adolescentes (o ahora, ¿quizás pubertas?) del Hombre Araña. Es un superhéroe que se divierte, y en ello, divierte a su audiencia. A la espera de nuevos Avengers y Superhombres, por no mencionar a Star WarsAnt Man es un aperitivo del tamaño del mundo.

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