Alfombra roja para el que es sin lugar a duda, el más internacional de los actores españoles. Nos referimos a Antonio Banderas que presentaba la película Autómata producida y protagonizada por él mismo y  dirigida por Gabe Ibañez. Momento emotivo el de la llegada de la estrella al Auditorio de Sitges 2014 que no tuvo problemas en darse un baño de masas en el camino hacia la zona del photo call atentiendo las numerosas solicitudes de los fan que pudieron fotografiarse y departir con el carismático intérprete.

Antonio Banderas en Sitges 2014 / Photo by Nicolas Afonso
Antonio Banderas en Sitges 2014 / Photo by Nicolas Afonso

Ya en el interior de la sala, recibió de manos del director del festival, Angel Salas, el premio honorífico a su carrera, carrera de la que destacó que su mayor contribución a la ciencia ficción había sido su propia vida, y como un chico de Málaga, que se conformaba con ser figurante, ha llegado a convertirse en parte del star system. Tuvo momentos también para recordar sus inicios. Por su parte, Gabe Ibáñez recordó que había sido precisamente en Sitges y en su festival donde comenzó a concebir Autómata y enumeró las películas que han influído en la génesis de la misma.

Ya entrados en materia, se llevó a cabo la proyección del film una coproducción Hispano-Búlgara. La película abre destacando dos de las influencias de Ibáñez en el film. Por una parte la cinta de culto Blade Runner, y por otra Yo, Robot de Alex Proyas. Sin embargo, la película no se queda aquí, sino que continúa desarrollándose para mostrar las numerosas influencias que la componen. No es difícil encontrar guiños a títulos más recientes como Elyseum, o el Juez Dredd de 1995, todo en un ambiente distópico y decadente producido, y aquí si hay una novedad, no por la mano o la ambición del hombre, si no por un accidente solar.

Con enormes connotaciones éticas, Autómata plantea la posibilidad, más cercana de lo que pensamos, de que la vida artificial de un salto evolutivo y sea capaz de superar, en inteligencia y prestaciones a la vida orgánica, un elemento habitual en las cintas de ciencia ficción, como ya vimos en los Nexus 6 de Blade Runner o en la entrañable Inteligencia Artificial.

Ambiente en el 7o día en Sitges 2014 / Photo by Nicolas Afonso
Ambiente en el 7o día en Sitges 2014 / Photo by Nicolas Afonso

Banderas interpreta en el film a Jacq Vaucan, un perito de seguros que se ve envuelto en una investigación para descubrir por qué existen robots que se reparan a sí mismos violando uno de los principios impresos en su programación. Vaucan comienza así un viaje personal que le llevará a investigar sobre el sentido de la vida, la existencia del alma y la naturaleza de la creación al tiempo que va descubriendo más y más sobre el caso que tiene asignado.

A destacar de esta película, desde luego, la interpretación que Banderas hace. En efecto, Banderas no es un actor con un alto registro interpretativo, sin embargo, en esta película hace un alarde demostrando que lo que necesita para llevar a cabo interpretaciones brillantes es una correcta motivación como lo es la cinta. También es digno de mención los decorados, creados todos en New Boyana Film Studios, en Bulgaria en lo que poco a poco se va convirtiendo en una de las mecas del cine Europeo.

Alleluia / Fabrice Du Welz
Alleluia / Fabrice Du Welz

Completaba la selección de cine3.com, esta vez en formato más reducido, Alleluia, del belga Fabrice Du Welz que también trae a este Sitges la cinta Colt 45. Aclamada Alleluia como como ganador de uno de los premios Mèliére de Plata, la cinta venía bien avalada por la crítica y presentaba en cartel el duelo interpretativo de dos gigantes del cine Europeo, como son la premiadísima Lola Dueñas, y Laurent Lucas, actor fetiche del director al que ya pudimos ver en Calvario. Du Welz, que en declaraciones a este medio renegó del producto final de Colt 45, considera Alleluia como una película vital y profunda y que tiene su impronta. Con una historia realmente potente y unas interpretaciones como ya hemos mencionado antes realmente prodigiosas, la película tiene todos los ingredientes para ser una cinta de culto. Sin embargo, abusa en exceso del Steady-Cam y de los primeros planes, rozando el detalle en un producto que confunde y marea al espectador al que no le deja integrarse en ningún momento en la película. Lo que debería ser un recurso, se convierte en un medio, y así, la película tropieza en lo que a priori, dado el presupuesto con el que cuenta la película, debería destacar, que es en la puesta en escena. No obstante, hay que tener en cuenta la obsesión de Du Weltz por retratar la locura mediante este recurso, y ciertamente la película es un torbellino esquizofrénico, una locura de amor primaria que causa muerte y desdén, y no sería de extrañar que fuera intención del director generar esa sensación de desasosiego y malestar de forma consciente como forma de proyectar lo insano de la mente humana en el espectador. En pocas palabras, una película que debe ser vista para poder generar una opinión propia.

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