Breve historia del cine: Lubitsch e impresionismo francés

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En los años 20 y 30 del siglo XX reinaba el cine romántico hollywoodense: luz tenue, poca profundidad de campo y mucho maquillaje, sin embargo, algunos rebeldes desafiaron su visión, la primera embestida vino de parte del realismo.

Breve historia del cine (Realismo)

El segundo ataque correspondió a Ernst Lubitsch, director de cine judío-alemán, nacionalizado estadounidense, cuya versatilidad como cineasta le llevó a dirigir comedia, drama, tragedia y farsa.

La princesa de las ostras de 1919, realizada en Alemania, es un claro ejemplo de su tono subversivo y burlón. En la siguiente escena se representa al capitalismo en la forma de un hombre blanco y gordo rodeado de sirvientes negros que le atienden mientras un equipo de secretarias recibe su dictado.

Ya en Estados Unidos, a la edad de 30 años, considerado un artista consumado, filmó  Los peligros del flirt de 1924. Acostumbrado a trabajar libremente, se topó con la censura de Hollywood, y para representar la sensualidad tuvo que ingeniárselas.

Un hombre y su mujer van a comenzar a desayunar, pero un primer plano de sus manos indica que hay un asunto prioritario.

Esta composición elegante y sofisticada que sugiere lo que no se puede mostrar de forma explícita, se denomina desde entonces: Toque Lubitsch.

El tercer ataque al cine convencional llegó de París. El impresionismo francés muestra cómo vemos el mundo, cómo las imágenes se mueven de manera inestable por el rápido movimiento de nuestros ojos al recorrer el objeto percibido.

En La rueda (1923) de Abel Gance, un hombre esta a punto de caer por un acantilado. Observa a su amada y un raudo caudal de imágenes inunda la pantalla. Algunos fotogramas solamente duran un segundo, el objetivo es que veamos lo que él ve antes de resbalar.

La obra cumbre de Gance fue Napoleón de 1927, película con cuatro horas de duración que narra los primeros años de vida del líder militar.

En el clímax de la narración, cuando Napoleón entra a Italia para despojarlos de una parte de su territorio, era necesario impactar al espectador con la grandeza del momento.

El recurso del director fue montar tres cámaras , una encima de la otra, apuntando a diferentes zonas para captar todo lo ocurrido, de manera que había que recorrer la pantalla de izquierda a derecha para completar la escena.

La cuarta acometida contra el cine de Hollywood vino de Alemania, con un movimiento al que se llamó cine expresionista. No te la pierdas en la próxima entrega.