Ya se ha estrenado la serie Félix, creada, escrita y dirigida por Cesc Gay. Formada por seis episodios de 50 minutos de duración cada uno, es la historia de una búsqueda.

En una reciente entrevista con El Séptimo Arte, el cineasta ha presentado esta nueva producción, un thriller romántico lleno de humor y misterio.

Empecemos por el principio, con esos rótulos y la clara referencia a Fargo.

«Si, la diferencia es que la nuestra es verdad, de verdad (risas). Pero no es una referencia a Fargo, sino a otras muchas series que empiezan y te sitúan un poco en lo que vas a ver».

En cualquier caso la referencia de Fargo y de los hermanos Coen parece muy obvia a lo largo de la serie, ¿no?

«Ah, ¿si? ¿Tú crees? Ah, pues yo feliz, no tengo ningún problema (risas). Sólo he visto la primera temporada de ‘Fargo’ pero me gustó mucho. También me gustan los Coen, pero no está hecha por mi parte con una intención consciente de que sea una especie de modelo. Supongo que está ahí con otras muchas cosas».

Pero entonces, ¿es una historia real?

«Inspirada en una historia real. Tiene una base. La de los chinos. Lo que hacen los chinos a lo largo de la serie. No me acuerdo en que cadena lo vi. Luego lo leí en internet y me fascinó el tema».

¿Ese sería el origen de la historia y de la serie?

«Hay varios orígenes. Yo nunca tengo un origen. A mí cuando Movistar+ me propone hacer algo empecé, como siempre hago, a tirar cosas a la cocina, abrir los cajones, mirar que tengo en la nevera, a ver que sale. Y entonces se me juntan muchas cosas. Se me junta el querer hacer una cosa con humor con querer hacer algo que tenga suspense, un poco de misterio. Aparece lo de los chinos, que me guste un lugar como Andorra con nieve y montañas. Lo que tampoco quería era hacer una serie en la ciudad, no quería que fuera urbana. Quería un paisaje. Por ahí fue cuajando todo».

¿Y lo de que el protagonista fuera argentino?

«Eso vino luego, como en Truman. Yo nunca escribo pensando en actores. Cuando empecé a pensar en quién podía hacer esto surgió Leo, y se lo propuse. Y como es argentino, no había motivos para ocultarlo. Así que lo aprovechamos. Siempre reescribo mucho a medida que van entrando actores. Porque si no, me parece que hay muchas cosas que no encajan. Cada serie, o cada película pueden ser muy distintas dependiendo de quiénes la hagan».

O sea, el guion se adapta al actor, no al revés.

«Totalmente».

Lo comentaba porque para ser argentino, Félix tiene muy poco nervio.

«Si, si. Es muy reservado. Tiene que ver con que Félix es muy buena persona. Un tipo tranquilo sin ninguna meta. Escribe, está en su mundo. Es una especie de perdedor que vive perdido por allá arriba. Tuvo un hijo con una mujer que no se lo dijo, todo eso a un tipo así te descoloca. Fuimos por ahí hasta crear un personaje. Porque me parece que la televisión, más que el cine, te lo agradece».

¿Esta sería la mayor diferencia respecto a la televisión comercial, la posibilidad de desarrollar un personaje? ¿de que el personaje, o la historia sean más importantes que los giros de guión o los golpes de efecto?

«Bueno, la televisión comercial también tiene series con personajes o historias muy potentes. Lo que pasa es que con las plataformas como Movistar+ ahora ves las series a tu ritmo, de una manera más relajada. No hay ese condicionante de un capítulo por semana, la competencia o de las audiencias. A mí eso me gusta mucho, y creo que el éxito de este tipo de plataformas es la utilización individual que hacemos del tiempo. De decidir cómo y cuando vemos las cosas».

 

Félix podría estar considerada como una película de 5 horas y pico.

«Si, un poco sí. Pero al final no es una película. El hecho de que quieras que un espectador vaya avanzando y consumiendo capítulo a capítulo te obliga a entender, primero, dónde los va a ver, cómo los va a ver, y en base a eso, ir alimentando la historia para que los quiera seguir viendo. Al final es lo que hacen todas las series. Porque la gran diferencia, te lo digo como espectador, como cualquier otro espectador, es que cuando entras en el cine haces un pacto contigo mismo de dos horas. De relajarte. Has pagado por eso. Te sientas, se apagan las luces. No estás ansioso. Tú vas a ver eso. Y cuando termina pues te ha gustado mucho, o ha sido una mierda. Pero las series las vemos con un mando en las manos. La tele es algo más ansioso. Y estando en casa es fácil interrumpir el visionado, sobre todo si no la ves solo. Además, a la vez que vemos las series las estamos juzgando. Mientras las vemos. Por si seguimos o no viéndolas. Y una película no tanto. Solemos dejar que terminen para decidir si nos han gustado o no. Dejamos que entre, que repose un poco. Con las series no tenemos tanta paciencia, porque estas a un clic de otra serie».

Este tipo de consumo de televisión, esta manera de ver una serie digamos que entre horas no podría considerarse como un cierto desprecio hacia sus creadores. ¿No sería lo suyo hacer otro «pacto» consigo mismo, apagar las luces y el teléfono y relajarse durante una hora con una serie que te gusta?

«Esa es la idea de las cadenas generalistas, de crear esa expectativa a lo ‘Juego de tronos’ de semana a semana comerse las uñas con el «y en el próximo capítulo…», y tal. Y eso está muy bien, cuando se consigue generar esa expectativa, y ese pacto, y que el público desconecte durante esa hora está genial. Pero eso también tiene un riesgo, no causar ningún impacto o que la gente se aburra entre semana, sobre todo ahora que la gente, el espectador, con las plataformas digitales tiene mucha más libertad y se ha vuelto muy impaciente. Es otra idea».

¿Crees que influye el género? ¿Es el thriller el mejor para televisión?

«Eso por un lado. El misterio, el suspense, el thriller, llámalo como quieras, es algo que para la estructura intrínseca de lo que es una serie es ideal. Porque te da ese «querer seguir viendo». Resolver una incógnita es lo que te da ese enganche. Eso por un lado. Luego yo soy muy consumidor de este tipo de género. Siempre me ha gustado. No he hecho películas así no sé por qué, pero la televisión me ha dado la excusa ideal para hacerlo. Y por eso también dije que si a hacerla. Como cambias un poco de formato, como me pasó hace un par de años con el teatro, te permite hacer cosas que hasta ahora no hacías. Como un periodista que escribe una columna y de pronto le piden escribir un libro. Te lleva a otro lugar. Y eso para mí, eso es lo que a nosotros nos alimenta mucho. Lo de ponerte en un nuevo lugar que te permite tocar con otra orquesta».

 

Aún así, Félix mantiene el toque campechano y cotidiano de tus películas. No tiene una estética de thriller propiamente dicho.

«Si, porque es una historia realista, cotidiana, en el sentido de que es una historia del mundo real protagonizada por un tipo normal».

¿No te planteaste hacer algo más de género? ¿Algo más estético y digamos más peliculero?

«No, supongo que por el humor. El humor es delicado, y si lo estilizas mucho no está bien. El humor necesita de cierto clasicismo, no intervenir mucho a nivel digamos visual me parece a mí. Tiene que ser algo bastante libre. Cuando estilizas demasiado las cosas, con mucho movimiento de cámara y cosas así, es muy difícil hacer humor y que no quede absurdo. El humor necesita una pausa, tiempo para el retrato. Eso es lo importante para que funcione. Y por otro lado es lo que sé hacer, supongo. Puedes cambiar de género o de medio, pero cambiar tu manera de escribir o de filmar ya es otra cosa, supongo».

También es verdad que ‘Félix’ es una serie tranquila, como lo es el propio Félix, un tipo tranquilo. Todo es muy natural, creíble. Sin tiroteos ni cosas así.

«Sentí que tenía que contarla con cierta perplejidad. Desde el mismo lugar que lo vive él, con la misma inocencia. Sin complicarlo, sin pasarme de ciertas rayas. Y sobre todo manteniendo todo el rato la impresión de ser una historia real. No quería que pareciera una ficción, quería que fuera natural y creíble».

Ahora que has probado la televisión «como creador», ¿qué te apetece más, hacer una serie o una película? ¿O eso depende de la historia?

«Yo creo que poder elegir, si ahora uno puedo permitírselo, que eso es otra cosa. Pero ahora dónde están las posibilidades, dónde se mueve el dinero, dónde se juega el partido es ahí, en la televisión. La fiesta está ahí. El presente son las series, y más con apuestas tan fuertes como las de Movistar+. En el cine se siguen haciendo películas, evidentemente, por supuesto, y se estrenan con éxito de crítica y público. Pero… para que te hagas una idea ‘Truman’, que tuvo bastante éxito, es una película que fue más vista en casa, en televisión o en plataformas digitales, que en el cine. Cuando hablamos de que yo hago una película para el cine, no hablamos de que la gente vaya a ir al cine a verla. Ese es el tema. Más gente la verá luego en DVD, en Movistar+ o cuando la pasen por Antena 3. O sea, uno ha hecho una película para el cine pero a la larga, son más los que no la van a ver en el cine. No voy a decir que el cine no tenga sentido, por que no. Pero a mí eso me jode, lo de ‘Truman’ me jodió. O sea, tú haces un trabajo de fotografía, un trabajo de sonido y todo eso para el cine que en televisión no se aprecia. Y te jode, claro».

¿Y como director de cine eso no te molesta?

«Claro. Por eso he hecho una serie (risas). Me dije bueno, ahora la hago directamente para la televisión. Pero aquello me jodió. O sea, me gusta ir al cine, me gusta hacer cine. Y te gusta que la gente vaya al cine a ver tu cine, claro. Y pensé que era una putada, pero claro, también es lo que hay y hay que adaptarse».

Cómo espectador, ¿qué me preguntarías sobre la serie después de verla? ¿Con qué crees que debería de quedarme de la serie como espectador?

«Yo creo que lo de siempre, lo que pasa siempre cuando hacemos una película. La peor sensación que puedes tener como creador es que alguien te diga que le has hecho perder el tiempo. Eso es lo que más jode. Ese es nuestro miedo, y es lo que peor nos sabe. Luego te puede gustar más o menos, pero siempre me ha dado miedo, porque como espectador también me pasa y sé del trabajo que conlleva una película o una serie. Y luchamos contra eso. La ventaja que tenemos con la series es que eso ya no pasa: el espectador se va y punto. O sea, te jode porque te jode (risas), pero al menos no le has hecho perder el tiempo. En el fondo lo que queremos es que cada uno la disfrute, o le interese a su manera, pero que la disfrute. Que le saque algo. Cada película, cada serie es algo distinto pero al final es eso lo importante».

¿Es Félix una historia cerrada…?

«Nunca nada está cerrado. Dejemos el titular ahí (risas)».

Advertisements
Anuncios

Tagged: