Generalmente, el adaptar una obra original al cine suele tener sus problemas, e incluso existirán algunos que no lograrán convencer a los seguidores del creador del mismo. Sin embargo, existen ocasiones en que se adaptan trabajos de autores vivos, y en varias ocasiones, estos no resultan sentirse muy a gusto con el resultado, al grado de desaprobarlos totalmente, e incluso recomendar a sus seguidores que se abstengan de verlo.

En esta ocasión, revisaremos a cinco creativos que no acabaron para nada convencidos de lo que se hizo con sus obras, así como las diversas reacciones que tuvieron al verla terminada.

Anne Rice

Curiosamente, esta escritora no estaba de acuerdo con la selección de los actores para Entrevista con el Vampiro, pero quedó encantada de ver el resultado final. Sin embargo, cuando vio las primera pruebas de La Reina de los Condenados, ni siquiera quiso terminar de verla, y en sus cuentas de redes sociales recomendaba a sus fans “No perder el tiempo viendo una película que mutilaba sus obras”.

Alan Moore

Sin duda uno de los autores de cómics más famosos del mundo, suele ser también muy quisquilloso con su adaptaciones. De hecho, en dos películas realizadas sobre sus novelas gráficas, La Liga Extraordinaria y Watchmen, pidió específicamente que se retirara su crédito, y en ambas sólo aparece el nombre del dibujante al reconocerlo.

Roger Waters

A pesar de que los fans del grupo adoran Pink Floyd the Wall, Esta película estuvo varias veces a punto de nunca ver la luz. El director, Alan Parker, tenía discusiones frecuentes con Waters con respecto a su visión, y no pasaba día sin que acabaran haciéndose de palabras. Al final, el músico acabó aceptando la versión muy a regañadientes, pero siempre se negaba a hablar de ella en las entrevistas.

Stephen King

Aunque las obras de este escritor se han adaptado infinidad de veces, y con distintos niveles de calidad, es curioso que la que menos le ha gustado, es aquella que se convirtió en un clásico. El Resplandor enfrentó a dos de las voluntades más fuertes de sus distintos ámbitos: King y Kubrick, querían cada uno sus particulares ideas. Si bien al final acabó reconociendo que el final era interesante, nunca la consideró como “su obra”.

Roald Dahl

Willy Wonka y la Fábrica de Chocolates es una de las películas clásicas para niños, y su éxito fue tal, que se estaba preparando ya la secuela del mismo, Willy Wonka y el Elevador de Cristal. Sin embargo, cuando el autor vio la cinta, retiró de inmediato los derechos de la misma, asegurando que, tras de ver lo que habían hecho con su libro, no permitiría que se hiciera otra secuela o versión mientras estuviera vivo, y lo cumplió.

Advertisements
Anuncios

Tagged: