En mi primer clase de cine durante la universidad, el profesor nos preguntó cuál fue la primer película que vimos en un cine. Tierra de ososrespondí, y así sucesivamente hasta que él nos compartió su conclusión: Disney es el gigante en la animación. Era cierto: la primera película de todos era de Walt Disney Pictures (excepto por un compañero que respondió Pokémon).

Aunque disfruté de algunas películas de Disney, no puedo evitar sentirme saturado y desencantado de la fórmula de la mayoría de sus historias políticamente correctas. Tal vez por ello, las alternativas a Disney son cada vez más, y el grueso de artistas tanto independientes como del menú audiovisual va en aumento. Por ello he aquí cinco películas animadas que merecen ser vistas.

5- El principito

PrincipitoLa gran ausente en las seleccionadas para el premio Óscar 2016 a mejor película de animación. Desde Francia para el mundo: la adaptación cinematográfica del clásico libro de Antoine de Saint-ExupéryLe Petit Prince, película que ya desde el tráiler puede emocionar a los lectores del libro o los entusiastas del cine de animación. La película dirigida por Mark Osbourne (conocido en el cine de animación por dirigir la primer película de Kung Fu Panda y co-dirigir Bob Esponja: la película) es un acercamiento al niño interior que habita en nuestro interior; con una historia que nos lleva a conocer a una niña que debe satisfacer los planes que su madre ha preparado para ella; luego, al mismo tiempo que ella, conocemos a su vecino avanzado de edad (El Aviador) y asistimos al relato de una niña que actúa como adulta y a un adulto mayor que es tan inocente como un niño. En medio de ellos está el famoso cuento del Principitoque es la fuente que usa El Aviador para enseñarle a la pequeña que:

«Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos».

Ese niño interior que no quiere morir dentro de cada uno, nos habla a 24 fotogramas por segundos durante todo el largometraje. Tal vez él estaría interesado en conocer al zorro, la rosa y la serpiente.

«Crecer no es el problema, olvidar sí lo es».

 

 

4- Song of the Sea 

Song of the SeaIrlanda hace una apertura cultural bajo la dirección de Tomm Moore (The Secret of Kells), quien dirige esta maravillosa obra cinematográfica, que desde un faro nos lleva por los misteriosos mares que rodean a sus personajes. Una película de fantasía que nos lleva por los paisajes de Irlanda, entre su mitología y música, dándoles una identidad audiovisual rica y diferente que ya los distingue. Fue nominada al premio Óscar en la categoría mejor película de animación en 2015, pero cayó polémicamente ante Big Hero 6. Luego, Scott Feinberg, del Hollywood Reporter, aumentó la controversia cuando publicó unas declaraciones de los jurados en la categoría donde ganó Big Hero 6. Puedes leer sus declaraciones dando clic acá. Palabras más palabras menos, dijo que no hubo un trabajo responsable al seleccionar a la mejor película de animación.

El relato nos lleva al seno de una familia donde la madre abandona a su familia, su esposo se hunde en depresión y su hijo crea un resentimiento contra su hermana, quien, paradójicamente inmediatamente nace, inicia la tragedia. Los 30 minutos finales de la película son conmovedores, dándole sentido al nombre de la obra.

 

3- Persépolis 

PersepolisBasada en la novela gráfica homónima de Marjane Satrapi, quien, dirige junto a Vincent Paronnaud (quienes también trabajaron juntos en Poulet aux prunes, en español Pollo con ciruelas) el salto al séptimo arte de sus viñetas. A modo de autoficción Satrapi no introduce en su intimidad, en Irán durante la década de los 70: la represión femenina, la guerra, las contradicciones en su cultura; como aquella escena donde ella da un discurso sobre la vestimenta masculina y femenina, esto por como las reprimen a ellas mientras ellos son libres.

Fue nominada a los premios de la Academia 2007 como mejor largometraje de animación, pero cayó vencida por Ratatouille. Tal vez alguien al leer el texto que precede estas líneas crea que es una película muy lenta o llena de diálogos largos complicadosno siendo ello malo, más bien en el mainstream del cine no es habitual, excepto claro en las películas de Christopher Nolan, quien, poco a poco hace habitual esos recursos del cine de autor en las pantallas más palomiteras—pero la realidad de esta autobiografía es que al igual que las bandas y artistas conocidos mundialmente de la mano del suelo norteamericano, como Michael Jackson o Iron Maiden, es un espectáculo carismático plagado de imágenes surrealistas y simpáticas: como aquellos fotogramas de la pequeña Satrapi hablando con Dios y Karl Marx.

2- Metrópolis 2001

Metropolis 2001Hablar de Osamu Tezuka es hablar del mangaka y animador japonés de culto por excelencia. Fue considerado el dios del manga, mote que se ganó al crear: Astroboy, Kimba el león blanco (obra descaradamente plagiada en El Rey León), Buda, Adolf (ambas obras polémicas al abordar a dos personajes de la cultura popular como son Adolf Hitler y Sidarta Gautama ,conocidos iconos por un lado del Fascismo y por el otro del Budismo) y finalmente el manga que inspiró a la película que nos trae a este lugar, Metrópolis.

El audiovisual cuenta con la dirección de Hayashi Shigeyuki, alias Rintaro (co-creador junto a Tezuka de Astroboy) y el guión de  Katsuhiro Ōtomola cabeza detrás de Akira.

Bajo el subgénero del Cyber Punk, Metropólis 2001 nos presenta a un investigador que junto a su sobrino persiguen a un presunto traficante de órganos humanos, cuya pista los ha dejado en la ciudad de Metrópolis, donde humanos y androides conviven, pero los autómatas son los sirvientes de las personas. El foco de nuestra historia será la humanización de las máquinas, por medio de Tima, el primer robot que siente, piensa, ama y se asemeja a nosotros los mortales, su transformación parece basada en La metamorfosis de Franz Kafka

 

1- Akira

AkiraKatsuhiro Ōtomo llevó a la animación japonesa al siguiente nivel cuando logró que Akira tuviera tal éxito en América y Europa que, las barreras que dividían a la tierra del sol naciente con el resto del mundo cayera, como el muro de Berlín en 1989, un año después del estreno de Akira. 

De la mano del subgénero de la ciencia ficción, el Cyber Punk, Ōtomo crítica de manera mordaz a la sociedad del consumo, los excesos, la corrupción, la manipulación etcétera, entregándonos una visión pesimista del futuro, donde por medio de la historia de uno de los integrantes de una pandilla juvenil en el Neo-Tokyo nos devela la relación tan estrecha entre política, ciencia y militares, cada uno sacando provecho de esta unión.

Repleta de secuencias impactantes, irónicas, violentas, perturbadoras entre otras, Akira goza de una narrativa ágil y eficaz como las motos de sus protagonistas. 

Akira es para el cine, lo que la invención del automóvil fue para la sociedad; velocidad, un ritmo diferente, una narrativa distinta que revolucionó la animación y dio paso a un discurso menos políticamente correcto y basado en hechos reales.

 

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