Ya entrada la tarde, el rumor comenzó a propagarse a través de las redes sociales de internet. Cinemex decidió no apoyar más al FICCO. Reporteros por aquí y por allá intercambiaban preguntas y opiniones por messenger, twitter o facebook pidiendo mayores datos.

El silencio de parte de Cinemex era inquietante. Y nadie desmintió el rumor que fue convirtiéndose al caer la noche, en un golpe mortal.

Se acabó el FICCO.

La séptima edición del Festival Internacional de Cine Contemporáneo de la Ciudad de México se realizaría del 24 de febrero al 7 de marzo.

¿Realmente la ciudad de México va a extrañar este festival?

Tal vez los cinéfilos de hueso colorado echen de menos una de las pocas oportunidades para ver cine de otros rumbos, sin distribuidoras de por medio.

Sin embargo, el FICCO, a diferencia de lo que sucede en Guadalajara o en Morelia, nunca hizo «click» con los habitantes del gran valle de México.

Era más esperada la selección que programaba Cinépolis con lo mejor del Festival de Morelia en diversos cines de la ciudad de México, que el propio FICCO. Y eso que a través de intercambios y patrocinios, el FICCO tapizaba de publicidad la ciudad de México semanas antes de su arranque, pero no despertaba mayor interés en la gente.

Armado con mucho dinero, pero con las patas y satisfaciendo los mas bajos deseos de 2 «reconocidos» críticos de cine, la sección oficial era un desastre sin pies ni cabeza que nunca dejaba contentos a nadie. Los complejos de Cinemex donde se programaba generalmente estaban muy distantes, lejos de la gente de a pie, enmedio de zonas de oficinas y corporativos: Santa Fe, WTC, Altavista, Polanco.

De tal forma que su público cautivo siempre fueron estudiantes de cine, oficinistas despistados y los amigos de los organizadores.

Eso sí, al final de cada edición anunciaban que tuvieron miles de asistentes, cuando en la realidad, la mayoria de las funciones en complejos de Cinemex se caracterizaban por salas vacías. Y ninguno de los valientes asistentes al FICCO puede negarlo.

Y lo mismo se repetía año con año.

El cine es un negocio y hoy en día, con una baja recaudación en taquilla y cerca de los Oscares junto con algunas superproducciones fuertes, Cinemex ya en manos de la regiomontana MM Cinemas no podía volver a darse el lujo de dedicar complejos enteros a un festival que nació agonizando y nunca supieron darle vida.

La ciudad de México necesita de un festival internacional de cine de a deveras.

Pero para ello se requiere dinero y gente con visión.

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