Manuel Cruz

@cruzderivas

Después de escribir 500 días con Ella, una comedia romántica que ingeniosamente cuestionó muchos principios del género, los guionistas Scott Neustadter y Michael H. Weber decidieron – por razones desconocidas – regresar al comfort de la tradición. El resultado fue Bajo La Misma Estrella, una cinta que utilizó al cáncer como un injustificable pretexto de sus personajes estereotípicos, narrativa predecible, y drama empalagoso. En lo que podría ser un intento de redención, Neustadter y Weber regresan con un objetivo ambicioso en Ciudades de Papel: cuestionar las bases del género que, apenas hace un año, seguían religiosamente. Y aunque la cinta no es una revolución comparable a Cuando Harry Encontró a Sally en el terreno del romance adolescente, la semilla ha quedado plantada.

Basada en la novela de John Green, también autor de Bajo La Misma EstrellaCiudades de Papel comienza a romper las reglas con sus dos protagonistas: Esta no es una historia de rubias con cintura perfecta y rebeldes de 80 kilos. Más aún, Quentin (abreviado Q, quizás para no confundirlo con el nada tierno director de Reservoir Dogs y Pulp Fiction), interpretado por Natt Wolff y Margo (Cara Delevingne) no son los más populares de la escuela, sino los marginados. Q es tímido, reservado, y con una universidad en su futuro – por diligencia, no placer – Pero es con Margo donde los arquetipos de High School Músical le abren paso a una generación potencialmente inspirada en Tumblr: Amiga infantil de Q, Margo es más leyenda que persona: Ha estado en tropas de circo, ha sido maestra de surfistas en California, y una experta de la venganza ante el engaño de su novio (un rebelde de 80 kilos, porque no todos pueden ser especiales), tarea que hace junto a Q, porque – recuerda 10 años después – es su amigo.

Quentin y Margo
Quentin y Margo

La venganza de Margo (separada en acciones que involucran a un pescado, kilos de cinta canela, y una depilación espontánea) sirve para demostrar la relación entre ambos personajes: Las actuaciones de Wolff y Delevigne, junto al diálogo de Neustadter y Weber podrían, por momentos, pertenecer al universo de John Hughes, magistral realizador de obras como Un experto en diversiones y El Club de los Cinco… si John Hugues dirigiera la cinta. Pero Jake Schreier no es Hughes, sino un ocasional seguidor de las convenciones que Neustadter y Weber intentan romper en su guión: El diálogo entre Q y Margo se asemeja más a una conversación humana que a un grupo de clichés esperando su turno, y las intenciones – diametralmente opuestas – de cada personaje hacen aún más atractiva a la historia: Q quiere entender si Margo ve una relación en su futuro, pero ella sueña con escapar de la ciudad donde ha estado toda su vida, y explorar nuevos sectores del mundo. El mensaje de Margo a Q al final de la noche es ligeramente irónico para la cinta: hay que salir del comfort y tomar riesgos. ¿Pero qué riesgos se pueden tomar colocando pasajes en cámara lenta y malas imitaciones de Belle and Sebsatian por encima de secuencias ingeniosamente escritas?

La situación empeora al revelarse el verdadero objetivo de la cinta: al día siguiente, Q busca a Margo, pero ha desaparecido, no sin dejar un rastro que involucra el álbum de un cantante muy similar a Bob Dylan, un mapa de Estados Unidos con marcas muy precisas, y la búsqueda de ciudades de papel, término geográfico que señala la población nula de una ciudad. (De nuevo, Tumblr)

Q debe viajar para encontrarla, acompañado de personajes secundarios que vuelven a plantear un conflicto de principios para la narrativa de la cinta: Ben (Austin Abrams) tiene un humor cuyo ingenio suele chocar con bromas predecibles, Radar y Angela (Justice Smith y Jaz Sinclair) son una pareja bien portada y de neurosis poco creíble, y Lacey (Halston Sage), la ex-mejor amiga de Margo en un intento de redención, bien pudo teletransportarse a la historia desde el rancho de Hannah Montana.

El elenco secundario de Ciudades de Papel
El elenco secundario de Ciudades de Papel

La premisa en Ciudades de Papel es el mejor elemento de la cinta: una historia de introvertidos enfrentando su propia realidad emocional, donde el objetivo romántico sólo es un pretexto para la exploración de personajes. Pero su intención se bloquea constantemente por decisiones de ejecución (y algunas de guión) que la arrastran de vuelta a la tradición que busca escapar: Aunque Q quiere buscar a Margo, sus colegas especiales, ligeramente inteligentes y sensibles están muy preocupados por llegar a tiempo a la graduación (que, desde luego, ocurre el mismo día que el intento de rescate de Margo) Ello no sólo sirve de pretexto para que la historia funcione a contrarreloj, (una necesidad inexplicable), es otra forma de regreso a la tradición. ¿Dónde está la importancia de la graduación, si todos los personajes de la cinta se oponen categóricamente a cada estereotipo de secundaria que los rodea? ¿Por qué es necesario tener – por segunda vez – a los imitadores de Belle and Sebastian en casi todas las escenas “románticas”?

El único momento donde Ciudades de Papel parece adquirir una identidad propia es durante su final. Aquello que lo precede es un frustrante mecanismo de “1 paso delante, 15 detrás”, que termina por presentar un guión disfrutable a ratos, porque es inseguro. Sin embargo, la cinta es un inicio relativamente bueno, más aún al considerar las manifestaciones estereotípicas que rodean al genero (una de las cuales, como se dijo antes, fue escrita por los mismos guionistas, pero la redención si parece existir) Wolff y Delevigne sirven como un primer ejemplo de personajes novedosos, y su presencia debería repetirse en futuras historias. Schreier no debe imitar a John Hughes, pero aprender de él no sería una mala idea. Y en cuanto a Neustadter y Weber, aún no están cerca de producir una historia adolescente (idealmente original, no una adaptación) que destruya las convenciones como 500 días con Ella lo hizo en su momento. Pero cuando llegue, la espera habrá valido la pena.