Grandes noticias para el cine de acción: Armageddon ha sido actualizada. Ya no se tiene que pedir (aunque siempre esté la opción) por la cinta de Michael Bay, donde Bruce Willis y un grupo con más hombres que mujeres enfrentan las consecuencias de un gigantesco asteroide que pretende destruir a la Tierra y la civilización humana. No más. En Día de la Independencia: Contraataque, el asteroide es una nave, Marte es la Tierra, y hay una mejor proporción de mujeres que hombres.

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Primera y segunda generación: Jeff Goldblum y Liam Hemsworth

Eso siempre es motivo de celebración, aunque el resto de la película tenga todo lo entretenido y absurdo de Armageddon, muchas veces sin distinción clara. En ese aspecto, Día de la Independencia: Contraataque se puede acabar pareciendo a The Blob, al menos en premisa: Una gran amenaza, un pueblo aparentemente indefenso, una lucha hasta el final. También es una buena invitación para ver la primera parte de la serie, lanzada en 1996, el mismo año que los actuales personajes de la cinta celebran como el aniversario de la primera invasión extraterrestre, y el triunfo de la humanidad sobre esta. El héroe de entonces (Will Smith), ya no está, reemplazado por su hijo Dylan (Jessie T. Usher). El resto del mundo recuerda su gran temporada de paz (convenientemente centrada en Estados Unidos), y su estado de defensa ha avanzando drásticamente, con escenarios y herramientas que parecen basadas y/o robadas de Halo, dependiendo a quién se le pregunte. Todos vemos una película, Elon Musk y Jeff Bezos ven inspiración.

Pistas iniciales del regreso extraterrestre
Pistas iniciales del regreso extraterrestre

Hasta que, desde luego, algo pasa, que rompe la paz. Y esa secuencia de eventos hace pensar que Roland Emmerich, director de la cinta actual y su precuela, podría separarse en dos directores: Los eventos que llevan al detonante en Día de la Independencia: Contraataque tienen paciencia e intriga: mucho antes de que aparezca la nueva, más grande y más amenazante nave extraterrestre, personajes clave de la primera cinta, ahora relegados al coma y la locura, anticipan una amenaza. El no saber por qué les pasa esto es una buena chispa para la curiosidad, y al igual que Emmerich hace en El Día Después de Mañana, la humanidad quizás está verdaderamente en peligro, aunque fuera por un momento.

Una de numerosas secuencias de destrucción
Una de numerosas secuencias de destrucción

Después de tanta preparación, es decepcionante que la segunda mitad (y la tercera, y la cuarta, y la quinta) de la cinta sea tan simple. Quizás Zack Snyder ve a Emmerich como maestro en este aspecto. En resumen: Hay una gran nave extraterrestre, que literalmente se estaciona en Estados Unidos y destruye todo, dejando vivir sólo a los personajes clave, en formas cada vez más absurdas. Uno de los científicos de la primera película, sin más evidencia que una imagen térmica de misma nave (o lo que el Terminator ve, en alta definición), concluye que dentro de esa nave hay una Reina Alienígena, y que su destrucción garantizará la libertad de la Tierra. Sin más, la enorme colonia de sobrevivientes espaciales suben a bordo de sus X-Wings – ejem, naves de combate intergaláctico – y se dan a la tarea. Aunque, desde luego, hay problemas. Los tiene que haber cuando el enemigo de la cinta no tiene personalidad, argumento, plan de ataque, o cualquier cosa que lo salve de un cliché. Ahí va la humanidad, primero destruye el escudo A, luego el escudo B, luego el C, un par de personajes de la primera cinta deciden suicidarse sin mucha explicación (o en nombre de la Tierra, que tristemente suena más interesante de lo que realmente es), los extraterrestres bloquean todo el poder electrónico de los humanos, y estos se ven forzados a utilizar tecnología antigua y generalmente poco estable, pero que en ese momento se encuentra en perfecto estado (lamentablemente, Emmerich no muestra el reproductor de Vinilos esta vez, pero siempre hay espacio en una secuela), y el gran acto final es Mad Max: Fury Road, más caro y con un autobús. Porque quizás se vale robar cuando no hay mucha inspiración.

La segunda mitad de la cinta es tan caótica, que algunos tienen tiempo de afeitarse
La segunda mitad de la cinta es tan caótica, que algunos tienen tiempo de afeitarse

En medio del cataclismo, Emmerich se toma el tiempo para plantar una posible secuela: 2 o 3 horas antes de que todo el mundo empezara a asesinarse mutuamente, los humanos descubren y atacan a una gran nave espacial, que casualmente coincide con las visiones de varios personajes, y termina siendo un aliado: Una gran bola blanca con una Siri recargada que se anuncia como conveniente aliado, para lo que resta de la trama, y una posible secuela. Por si alguien está interesado.

Día de la Independencia: Contraataque es el equivalente cinematográfico del último Superbowl: un evento cuyo potencial se desenvuelve en una secuencia de elementos predecibles, hasta convertirse en un sonido distante que despertará a alguno de la siesta involuntaria, a la espera de que esto acabe. En ese aspecto, está sobrecargada, con varios minutos de sobra, aunque no al extremo de Armageddon (de nuevo, es una actualización) Es entretenida y absurda, y tiene fragmentos de una intriga con un potencial mayor. Al final, está razonablemente consciente de lo que hace. Y si la audiencia puede ponerse en la misma línea, el tiempo se pasa mayoritariamente bien. Pero siempre pueden ir a ver Blade Runner en alguno de sus 70 cortes, y rezar porque Emmerich no se acerque a la secuela.

Manuel Cruz

@cruzderivas

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