Durante años, las animaciones de Disney se inclinaron por el viejo cliché del príncipe valiente y decidido, y la damisela en desgracia que requería ser rescatada. Sin embargo, en los últimos años, la tendencia se ha inclinado a mujeres fuertes e independientes, que vienen a ser más un complemento de la parte varonil que un reto a conseguir

Pero curiosamente, los elementos de masculinidad han sido algo màs flexibles, pues no se han inclinado tanto a los hombres sensibles y deconstruidos que marcan las nuevas tendencias. A pesar de que hemos encontrado de todo tipo de varones, existe un estereotipo que ha dominado en esta época, al grado de ser mayoría: el rogue-hero.

Este tipo de anti-hèroe es el ladrón estafador y oportunista simpático, carismático y con un personal código de honor, que acaba inclinándose al lado del bien, pero sin perder su vena pícara. La lista es bastante nutrida, y todo parece ser que irá aumentando con el tiempo.

Posiblemente quien abriò esta línea fue Aladdin, en 1992, que fue el primero en ser abiertamente un ladrón, aunque siempre se le pintó como alguien que lo hacía por necesidad. Hèrcules, años después, es un individuo sólo interesado por la fama, engreido y egoista, que también acabaría siendo cambiado. De ahì, la lista se sigue:

Flynn Rider (Entangled): Reconocido criminal y orgulloso de ello.

Naveen (La Princesa y el Sapo): Príncipe venido a menos que busca encontrar la forma de recuperar su condición a cualquier costo.

Maui (Moana): Este semidios estaba impulsado únicamente por volver a ser admirado y reconocido, e incluso admite haber robado el corazón de Te Fiti.

Nick Wilde (Zootopia): ¿Es necesario decir algo sobre él?

Lo cierto es que la tendencia es que, si bien al final acaban redimiéndose, sus habilidades para el engaño, la trampa y el ingenio siguen siendo sus principlaes armas. Y al parecer, la tendencia irá continuando.

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