Manuel Cruz

@cruzderivas

ADVERTENCIA: EL SIGUIENTE TEXTO CONTIENE DETALLES SOBRE LA TRAMA DE X-MENX MEN 2X-MEN 3: LA BATALLA FINALEL HOMBRE ARAÑAEL HOMBRE ARAÑA 2BATMAN INICIABATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE Y BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE ASCIENDE

El 18 de Julio de 2008 marcó una fecha histórica para el mundo de los cómics en el cine. 7 años después, Batman: El Caballero de la Noche (la segunda cinta en la Trilogía del Caballero Oscuro de Christopher Nolan) vuelve a obtener relevancia, con la llegada de un nuevo Batman en la piel de Ben Affleck y la dirección de Zack Snyder relativamente inspirada en Nolan. Es posible que Batman: El Caballero de la Noche (a partir de ahora abreviado como El Caballero de la Noche) nunca sea superado, y probablemente sea mejor así. Pero para entender su relevancia actual y futura, es necesario volver, antes de que El Caballero de la Noche fuera genuinamente oscuro.

Héroes de Lonchera

Y peluches. Y videojuegos, y cuadernos, y aquel pijama de Superman aparentemente indestructible. Y desde luego, cómics. ¿Pero cuántos superhéroes son realmente para niños?

No hace mucho tiempo, la relación parecía incuestionable en muchos espacios, incluyendo el cine y la televisión: El origen de Superman en la pantalla grande en 1978, bajo la dirección de Richard Donner, el absurdo salario de Marlon Brando, y un entonces desconocido Christopher Reevecomo el hombre de acero planteó un estilo fundamentalmente cómico (aunque la destrucción de Kriptón al inicio de la cinta no es precisamente chistoso), una decisión que Adam West logró exitosamente en su versión de Batman en 1966.

TRAILER DE SUPERMAN (1978)

Algunas representaciones fueron mejores que otras, pero hay un evidente vínculo entre todas: El cine de superhéroes visto como otra rama en un gigantesco sistema de ventas, con un enfoque particularmente infantil. Sin embargo, mientras los golpes de Batman eran acompañados por coloridos letreros de “¡zap!” y “¡boom!”, y Christopher Reeve encabezaba una tetralogía de Superman destinada a la mediocridad, el mundo del cómic estaba cambiando. En 1986, Frank Miller publicó The Dark Knight Returns, que sigue la lucha de Batman contra notables villanos en Ciudad Gótica y una potencial amenaza nuclear. Alan Moore ya había escrito Watchmen, donde la noción del superhéroe como una esperanza de posguerra se cuestionaba de cara a un futuro con recuerdos de la Guerra Fría. Aunque ambas obras son estrictamente considerados novelas gráficas, ayudaron a la evolución del cómic – y sus héroes – lejos del entretenimiento exclusivamente infantil.

Los Super-Directores

Y el cine debía atravesar la misma evolución, curiosamente iniciando con un grupo de personajes cercano al tema. En el año 2000, con Superman en reposo y Batman en terapia intensiva tras el paso de Joel SchumacherBryan Singer abordó una de las series menos optimistas en el mundo del cómic: X-Men presenta al superhéroe como resultado de la mutación genética, y el portador de habilidades que, independientemente de su uso, terminan por destruir su vida emocional: De esta forma, Singer introduce a Magneto (Ian Mckellen), el aparente villano de la cinta, como una víctima de la ocupación Nazi, Scott Summers (James Marsden) nunca puede tener un romance ideal con Jean Grey (Famke Janssen), Rouge (Anna Paquin) es incapaz de cualquier contacto físico, y Wolverine – Hugh Jackman, en quizás la mejor interpretación de un superhéroe en la historia del cine – es un trágico experimento militar, con suficiente trauma y rencor para descuartizar a cualquier psiquiatra.

A diferencia de Superman, un extraterrestre que vive y muere por defender a la humanidad, los X-Men de Singer cuestionan su lugar en la Tierra: La alianza rebelde de Magneto rechaza los intentos de eliminación mutante por el gobierno, y la escuela de alumnos super-dotados del Profesor X (Patrick Stewart) apenas logra encontrar una justificación para integrarse a la cotidianidad humana como un representante de la bondad.

TRAILER DE X-MEN (2000)

Aunque X-Men narra una historia de buenos contra malos, la condición emocional de sus personajes supera en relevancia narrativa cualquier intento por salvar el día. En X-Men 2, Singer explora el brutal origen de Wolverine y las numerosas traiciones de Magneto hacia el Profesor X. La humanidad no importa, pero las relaciones entre mutantes si. Y quizás en un momento genuinamente original para la historia de superhéroes en cine, Singer concluye (en aquel entonces) su participación en el mundo mutante con la súbita muerte de Jean Grey, en un intento por salvar a sus colegas mientras la nave que los transporta lucha por despegar. ¿Pero salvarlos de qué? Jean Grey es prueba de que los héroes perecen con una fragilidad comparable al ser humano, ese mismo humano que ninguno de los mutantes podrá ser, por más que lo añoren. En vez de narrar el futuro de su universo, X-Men 2 es enfático en la crueldad presente que rodea a sus personajes, y la imposibilidad de su escape.

X-Men: La Batalla Final de (Brett Ratner) ofrece esperanza mediante una droga que anula los poderes mutantes. El fuerte desacuerdo de Magneto ante la situación sirve de plataforma para un conflicto que hace justicia al subtítulo de la película: La Batalla Final. Los últimos encuentros de un notable ensamble de personajes (y su increíble reparto) durante su inevitable y trágica desaparición: Rouge decide tomar la cura e iniciar su vida como un mujer normal, Magneto la recibe por la fuerza y pierde sus poderes. Jean Grey revive, pero en la forma de Phoenix, un personaje cuyo exceso de poder termina por destruir – literalmente – al Profesor X, en una de las escenas más impactantes de la trilogía. La humanidad podrá estar salvada, pero los héroes que la atacan – y defienden a la vez – nunca escapan las consecuencias de su poder.

LA MUERTE DEL PROFESOR X EN X-MEN 3: LA BATALLA FINAL (2007)

Si Singer vió a los super poderes como una maldición para el desarrollo emocional, Sam Raimi decidió cuestionar la responsabilidad de ser un luchador contra el crimen. En su primera versión de El Hombre Araña, (que prácticamente recreó la personalidad del cómic con Tobey Maguire como Peter Parker, J.K. Simmons como J. Jonah Jameson, y una hermosa Kirsten Dunst en el rol de Mary Jane Watson), Raimi impuso una cruel noción de responsabilidad y deber público en su protagonista, mientras este se enfrentaba a un villano que, siguiendo la premisa de los X-Men, es más víctima de su circunstancia que una maldad pura (el Duende Verde, interpretado por un excelente Willem Dafoe)

Pero en El Hombre Araña 2, Raimi declaró la responsabilidad heroíca como un castigo injustificado. Peter Parker comienza a perder sus superpoderes tras las consecuencias emocionales por la muerte del tío Ben (Cliff Robertson), la fragilidad de la Tía May (Rosemary Harris) y, sobre todo, los obstáculos de su vida como superhéroe para tener una relación con Mary Jane. Una vez más, ser especial implica un estado de sacrificio y marginación para muchos personajes en el universo de Marvel. A la mitad de la cinta, Parker decide renunciar a su identidad como Spider-Man, indiferente a las amenazas del Dr. Octopus (Alfred Molina), también víctima de un fracasado experimento científico.

PETER PARKER RENUNCIA A SUS PODERES EN EL HOMBRE ARAÑA 2 (2004)

Así como las primeras cintas de superhéroes estaban vinculadas por una noción de entretenimiento infantil, Singer y Raimi siempre se acercaron a dos temas: el cuestionamiento del acto heroico, y la necesidad de salvar el día. El primero sirve de evidencia para una madurez cinematográfica, pero el segundo es un rastro de la tradición que intentaban cambiar: Pese al estudio de personajes bajo una estética y narrativa de mayor seriedad, los niños todavía eran la audiencia central de ambas franquicias, y su re-aparición en el cine sirvió como plataforma para una gran campaña de ventas. Los héroes aún tenían que hacer bien, aunque algunos murieran en el camino, o renunciaran a su propósito en medio de la destrucción mundial.

Sin embargo, la participación de Singer y Raimi fue esencial. La decisión de explorar la personalidad del héroe más allá de sus acciones llegaría a ser el motivo de otro personaje aclamado – y un abrupto cambio de reglas en la relación cómic-cine.

TRAILER DE BATMAN INICIA (2005)

Hombre, Símbolo, Caos

Mientras que los X-Men son resultado de una mutación genética, y Peter Parker obtiene sus superpoderes por accidente, Bruce Wayne decide entrar a la profesión heroíca en Batman Inicia, la primera contribución de Christopher Nolan al mundo de DC. Al igual que sus colegas en Marvel, Wayne es víctima de un pasado terrible, pero su transformación en Batman representa un sueño moral, y muchas horas de trabajo. Batman Inicia enfoca gran parte de su historia en el arduo entrenamiento de Wayne con la Liga de las Sombras, un grupo de ninjas separados de la civilización, y con una mentalidad binaria ante la redención. Wayne piensa utilizar el miedo para alejar a los criminales, pero su maestro Rhas Al Gul (Liam Neeson) no ve otra solución que la muerte. Las segundas oportunidades son una excusa para el renacimiento de la corrupción, un estado social que ha acechado por años a Ciudad Gótica.

BRUCE WAYNE ENTRENA CON RHAS AL GUL EN BATMAN INICIA (2005)

En retrospectiva, Batman Inicia parece seguir las convenciones que la precedieron: El héroe atraviesa un periodo de duda, pero, porque es un héroe, salva el día en nombre de la esperanza. El primer Batman de Nolan ahuyenta a la mafia de Ciudad Gótica, establece alianzas con la ley a cargo del Sargento Gordon (Gary Oldman), y frustra el regreso de Rhas Al Gul a Ciudad Gótica, con esperadas secuencias de lucha, explosiones y herramientas únicas como el Batimóvil. Pero la decisión de Nolan (y el co-guionista David S. Goyer) en pasar gran parte de la historia ponderando el significado del bien y la justicia es reveladora. Rhas Al Gul es un villano que ve el fin de Ciudad Gótica como parte de la selección natural, y no la venganza. Y aunque Batman vea su alter ego como ejemplo a seguir, argumentando que el heroísmo es simbólico, el mundo no cambia tras la muerte de Rhas Al Gul. Si acaso, esa pequeña victoria pone en duda la confianza del héroe sobre su contexto: La corrupción humana prevalece, y volverá a atacar. Batman Inicia concluye con la noticia de un nuevo villano que, años después, expondría la oscuridad humana a un nivel pandémico.

El Caballero de la Noche inicia con un robo: Una serie de hombres enmascarados obtienen acceso a la caja fuerte de un enorme banco, mientras otro grupo controla a los rehenes. Una vez que cada uno ha terminado con su parte del trabajo, su cómplice lo ejecuta. La masacre continúa hasta el último sobreviviente: El Guasón (Heath Ledger), que previamente ordenó el asesinato de cada secuaz. ¿Y por qué? No está interesado en el dinero, o en establecer superioridad. Su motivo es más simple: la diversión que nace de romper las reglas.

Batman sigue luchando por vencer a la mafia junto al Capitán Gordon, ahora bajo la supervisión de un atractivo e implacable Harvey Dent (Aaron Eckhart), que intercambia máscaras y ataques nocturnos por fuerza legal en búsqueda de la justicia. Pero la entrada del Guasón a Ciudad Gótica demuestra el aún putrefacto nivel de corrupción, con sus secuaces diseminados en el tumultuoso departamento de Policía, y los responsables directos de numerosos asesinatos por su orden (que incluyen a Rachel Dawes (Maggie Gyllenhaal), interés romántico de Wayne y Dent) sin identidad. En El Caballero de la Noche, Batman no lucha contra un invasor a su tierra, sino la tierra misma: Ciudad Gótica es a la vez causa y escenario del mal.

Una vez más, ¿para quién son los héroes, si el conflicto que motiva su existencia se vuelve imposible de resolver?

Tras décadas de villanos con sofisticados discursos o emociones iracundas, El Guasón se presentó como un reflejo de la oscuridad humana: La incapacidad de mantener el orden ante la tentación del caos, y el eterno espíritu de la corrupción y la mentira en las calles de Ciudad Gótica. 7 años después, El Caballero de la Noche es fundamentalmente recordada por el Guasón, y no tanto por Batman, a quien Nolan casi transforma en personaje secundario. Porque, desde el inicio, esta no es una historia que pueda ganar. Raimi había cuestionado la posibilidad de la renuncia heroica en El Hombre Araña 2, pero Nolan la plantea como una consecuencia del estado social: Ciudad Gótica no es un lugar para héroes. Incluso Harvey Dent, transformado en Dos Caras, pierde la fe en el orden y la legalidad, enfurecido por la Rachel Dawes y la corrupción policiaca que colaboró a su destino. El héroe político de Ciudad Gótica muere, y el héroe secreto desaparece en la oscuridad. No hay nada realmente nuevo en el mundo de Nolan, sólo una versión más intensa de la misma historia.

EL INTERROGATORIO ENTRE BATMAN Y EL GUASÓN EN EL CABALLERO DE LA NOCHE (2008)

Impresión y Profundidad

8 años después de que Brian Singer cuestionara la infantilidad de los superhéroes en cine, Christopher Nolan puso en duda las razones del oficio a un nivel global. La Trilogía del Caballero Oscuro cumple una lógica muy clara en su brevedad: Las razones existenciales de Batman se reducen en cada historia. En ese sentido, El Caballero de la Noche Asciende funciona como una revisión a las advertencias de Rhas Al Gul en Batman Inicia: Ciudad Gótica sigue destinada a su inevitable destrucción, esta vez en manos de Bane (Tom Hardy), quien rompe el cuerpo del héroe después de que El Guasón acaba con su espíritu en El Caballero de la Noche. Y sin embargo, Batman resurge, débil, viejo, y en medio de una guerra civil. Si el Guasón era el villano omnipresente, Bane es indestructible, y su aparente fallecimiento por obra de Gatúbela (una increíble Anne Hathaway) es anticlimático.

PRIMER ENFRENTAMIENTO ENTRE BATMAN Y BANE EN EL CABALLERO DE LA NOCHE ASCIENDE (2012)

Pero al igual que en El Caballero de la Noche, las secuencias de acción son secundarias al profundo estudio de personajes que le interesa a Nolan: ¿puede el héroe sobrevivir a su contexto?

Después de Nolan, claramente si: La Trilogía del Caballero Oscuro ha permitido la resurrección de numerosos personajes y franquicias, cada uno de ellos con su respectivo nivel de fidelidad a los cómics. Las películas de superhéroes aún podrán venderse con niños en mente, pero, una vez vistas, no cumplen necesariamente tal propósito. Es irónico que el cuestionamiento existencial de un héroe por obra de un director haya otorgado tanta vida al personaje, y ello es también motivo de intriga para su futuro. Especialmente porque, con la reciente El Hombre de Acero como referencia, Zack Snyder no es Christopher Nolan. El director detrás de 300 Watchmen podrá haberse inspirado en él para su nueva etapa en el universo de DC, pero las comparaciones son relativas. El Hombre de Acero, que narra el origen de Superman con un particular enfoque en su pasado kriptoniano, es fundamentalmente una cinta de acción. Incluso, acción en exceso, alrededor de personajes con poca credibilidad y diálogos que, como el resto de la cinta, parece quedar atrapada en una contradicción de términos: impresionar, y no convencer.

La oscuridad que Nolan trajo al mundo de Batman no es únicamente estética. Como se ha dicho antes, cada capítulo en la trilogía examina sus personajes con mayor profundidad, hasta el punto de una necesaria conclusión para conservar la verosimilitud de la historia y el universo planteado. Pero en un universo plagado de futuras secuelas y spin-offs, incluyendo una cinta encabezada por el actual intérprete de Batman, ¿podrá Snyder restringirse a la naturaleza de su historia, o dar comienzo a su transformación en Joel Schumacher?

La respuesta sólo se revelará con los años, pero el marco de referencia para – al menos – la siguiente década de superhéroes en cine ha quedado establecido. Singer, Raimi y Nolan han demostrado una memorable nivel de profundidad emocional en cada uno de sus personajes, pero la calidad de su obra es necesariamente finita. Los héroes ya no son figuras de acción sin alma, o ejemplos de una moral binaria. Los héroes viven, fallan, y mueren, hasta que el paso del tiempo les permita renacer, en una nueva historia.

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