El Docu-concert, nuevo nombre para una vieja práctica

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En algunas ocasiones, nos encontramos con ciertas prácticas que se realizan desde varios años, pero sólo es hasta épocas recientes en que alguien decide darles un nombre, y hacer notar sus características. Ese es el caso del docu-concert. que si bien se comenzó a conceptualizar a principios del siglo XXI, es una práctica casi tan vieja como el mismo cine.

Uno de los conceptos que más atrajo la atención de los hermanos Lumiere al crear el cine-espectáculo, era la posibilidad de que la gente pudiera ver eventos a los que era imposible acudir en persona, como los conciertos. Desafortunadamente, la falta de sonido hacía esta opción impráctica, lo cual no impidió que se filmara la presentación de un cuarteto de cuerdas, que capturaba la atención de los espectadores a pesar de el absoluto silencio.

Se tuvo que esperar cerca de 70 años, con la aparición del concepto del concierto masivo, para que la experiencia comenzara a explotarse de forma más completa. El directos Michael Wadleigh sería el primero en crear el subgénero en su forma moderna con la filmación de Woodstock, de 1970, en donde presentaba el mencionado concierto desde la perspectiva de un espectador. Ese es el que podríamos considerar el inicio del género en su forma moderna.

Si bien el docu-concert es un concepto especialmente atractivo, pues permite a los espectadores de la sala sentir parte de la emoción de la presentación en vivo por un precio mucho más económico, no es tan explotado como debiera por la cuestión económica. A pesar del mayor alcance de una película, las regalías que se obtienen de la misma son mucho menores que las obtenidas por un concierto, además de que muchas bandas tienen el infundado temor de que, si se volvieran demasiado frecuentes, perderían público para las presentaciones en vivo.

Este tipo de filmaciones puede tener dos vertientes diferentes: En la primera, la cámara simplemente se coloca en la posición de un espectador más, permitiendo que el asistente a la sala experimente una sensación más similar al del evento real. En la segunda, el cineasta sigue a la banda durante la gira y/o presentación, incluyendo entrevistas, tomas generales, y otros elementos que aumentan la sensación de pertenencia, dándole más visos de documental. Los ejemplos podrían parecer pocos comparados con la gran cantidad de otros subgéneros, pero hay suficientes como para hacer una colección bastante decente de las mismas.