El extraño fenómeno de The Expendables 2

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Es quizá una de las películas más esperadas de este año, y de las que se han oído mucho más comentarios. Sin embargo, tiene tras de sí un fenómeno de comunicación bastante interesante. Por simple curiosidad, pregúntele a alguno de los que están esperando la cinta con impaciencia, cual se imagina que vaya a ser la trama, o cuál será la premisa de la misma. Las respuestas más usuales serán "No sé, balazos y explosiones" o un "¿Y qué importa?". En otras palabras, se nos espera una película pésimamente narrada, y a pesar de que todos lo saben, nadie está dispuesto a perdérsela.

Si bien Expendables fue un fenómeno muy similar, esta secuela está siendo mucho más marcada la situación, debido al elenco que tiene en su haber, y que es precisamente el único gancho que tiene. La misma reúne a las verdaderas leyendas de las testosterone movies desde los ochentas a la actualidad, todos ellos haciendo precisamente lo que los hizo famosos. En cierta forma, es una especie de cinta nostálgica, en donde todos los que fueron adolescentes en los ochentas estarán  reviviendo recuerdos, pero en realidad, es algo más.

Vayamos al ejemplo más similar en este caso, que es el porno. En realidad, estas cintas no tienen historia porque el espectador sabe exactamente lo que quiere: busca provocar una emoción, el apelar a una parte instintiva y primaria que no está tan conectada con su parte racional. The Expendables 2 lleva la misma lógica, pero en lugar de ir hacia el sexo, lo hace hacia la violencia. Todos esos deseos que hemos tenido de sacar nuestras frustraciones, de poder dejar salir nuestra ira sin restricciones, es básicamente lo que estaremos viendo, y con gente que realmente sabe hacerlo. Chistes de Chuck Norris aparte, serán dos horas en que nos daremos permiso de dejar salir al macho alfa, algo que en esta época de ser políticamente correcto, se ha vuelto simamente necesario.