El reciente estreno de la cinta El Grinch, de Illumination, no ha logrado levantar mucho en taquilla, pero ha mantenido una postura suficiente como para sostenerse. La historia, basada en un poema del Dr. Seuss, tiene como problema la extensión del mismo, pues el original difícilmente pasaba de tres cuartillas. Por ello, el mismo se remite a la versión animada de Chuck Jones de 1966, quien con un par de canciones, logró extenderlo a la media hora habitual en los capítulos para televisión.

Esta cinta, que logra llegar al largometraje sin problemas, nos plantea un Grinch mucho más simpatético que el poema o la versión animada, dándole un origen a su animadversión navideña. Por otro lado, crea una serie de personajes dentro de Whoville, cuando en el original sólo Cindilou aparece, y en este caso, se le da a la misma un motivo para encontrarse con el Grinch.

En esta versión, la relación con Max es mucho más cercana – lo que era de esperarse en esta época políticamente correcta – en la que no sólo no abusa del perro, sino que aunque seco, se hace notorio que le tiene cariño, y lo demuestra.

Eugenio Derbéz lleva la voz del personaje principal, y lo hace de una forma aceptable, aunque no extraordinaria. Es de notarse que se vio muy mesurado, limitándose en la improvisaciones innecesarias de las que tanto se ha valido, dándonos un personaje que cumple bien su cometido.

Superando notablemente la versión en acción viva del 2000, El Grinch es una muy buena opción para verse con la familia, aunque los que conocieron la animación original quizá encuentren algunos puntos flojos. Aún así, es muy disfrutable.

 

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