Recibe el nombre de slapstick un instrumento musical conformado de dos tablas que al sacudirse se golpean violentamente, generando un sonido muy aparatoso. Aunque diseñado originalmente con ese fin, pronto fue utilizado por payasos y cómico, pues con un golpe leve sobre una persona, generaba un fuerte sonido. A partir de ahí, se le llamó comedia slapstick a aquella que se basaba más en el aspecto físico, en donde las caídas, agresiones, contorsiones y expresiones ridículas son la forma en la que se genera el humor. Este medio se cultivó mucho durante la época del cine mudo, pues con la falta de diálogos, era la forma perfecta para llegar al público. Poco después, se mantuvo dentro del repertorio cinematográfico, aunque otras formas de comedia se fueron agregando paulatinamente.
Uno de los grandes problemas del slapstick es que si no se usa con inteligencia, se transforma en un medio fácil, y son muchos los cineastas amateurs que se valen del mismo para conseguir unas risas sin complicaciones. Un buen slapstick requiere un excelente sentido de la oportunidad, justificación dentro del libreto y un cierto sentido de la estética. Si sólo se toma como lo hacen muchos programas televisivos, para evitar usar medios más inteligentes, no sólo se está abaratando el medio, sino se le hace poca justicia a una de las formas de comedia más antiguas.

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