Estando ya en puerta el estreno de Assassin’s Creed, vuelve a surgir el eterno debate entre fans, sobre si es posible disfrutar al 100 % una película si uno conoce con anticipación la franquicia de la que se origina. Si nos ponemos a analizar de manera cuidadosa, sale a relucir de inmediato que ambos grupos tienen sus ventajas y desventajas muy claras, y cada grupo lo acaba disfrutando de manera diferente.

Para los fans, los directores suelen incluir una serie de detalles que sólo ellos pueden entender, y que hace más graciosos o amenos ciertos momentos, pero que no es realmente indispensable para comprender en su totalidad la historia. En X-Men II, por ejemplo, bastó una toma al lago, y que se dejara entrever la silueta de un ave, al tiempo de que se oìa el chillido de un halcón, para que todos los fans cayeran en un estado de expectación, algo que los no fans no podrían adivinar.

Ahora por otro lado, los no fans tienen un nivel de sorpresa y expectativa que los que conocen la historia no pueden disfrutar. Pongamos por ejemplo The Amazing Spider Man II. Detalles tan sencillos como la forma en que iba vestida Gwen, los personajes que fueron apareciendo, y una serie de detalles que de fueron deslizando a lo largo de la trama, les marcaban claramente que es lo que pasaría con ella. Quien nunca hubiera leído el cómic, por su parte, pudieron sentir la expectativa hasta el último segundo, por lo que no sabían que esperar.

Al final, como podemos darnos cuenta, la emoción de la experiencia cinematográfica es siempre cautivadora, sin importar cual sea el conocimiento del espectador.

 

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