El mundo del cine está de luto. Falleció el pasado jueves a sus 94 años Stanley Donen, uno de los más grandes directores que vio la Edad Dorada de Hollywood. Muchos lo recordarán por haber ganado el Premio Óscar honorífico en 1998, uno de los mayores galardones que tiene la industria cinematográfica. Sin embargo, su brillante carrera fue mucho más que eso.

Donen nació en Columbia, Carolina del Sur el 13 de abril de 1924, siendo aficionado al cine y al teatro desde temprana edad. Fue así que a sus 17 años tuvo su primera participación en una obra teatral del Circuito de Broadway, lo que le permitió comenzar a trabajar como coreógrafo asistente. Allí conoció al todavía desconocido actor Gene Kelly, con quien entabló una gran amistad.

Stanley Donen y Gene Kelly

Ambos lograron llegar a Hollywood al presentarse en un casting, y rápidamente se plantearon la idea de revitalizar el género musical, el cual pasaba por una de sus peores épocas. Y sí, lo lograron. En 1949 ambos presentaron su primera película juntos: On the Town, siendo un completo éxito y considerada como una de las mejores cintas de su género en aquella época.

A partir de aquí, la carrera de Donen fue en ascenso, comenzando a implementar en sus películas el género romántico y la comedia, aunque los musicales fueron siempre su fuerte. Entre sus mejores películas podemos destacar Singin’ in the Rain (1952), Seven Brides for Seven Brothers (1954) o Charade (1963). Sin embargo, toda carrera tiene su declive, y Donan lo vio durante las décadas de los 70´y 80´, siendo duramente criticado por sus películas en esta época.

De todas maneras, es innegable su gran aporte en el rubro musical y en el cine en general. Donen siempre será recordado como uno de los mejores directores en la historia de Hollywood.

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