GoPro Jaws y el Miedo Profundo al Tercer Acto

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Una genuina película de sobrevivencia es un acto de ingenio. Una oportunidad para demostrar la vulnerabilidad humana. Y aunque las primeras secuencias de Miedo Profundo podrían pertenecer a un infomercial de GoProJaume Collet-Serra no tarda en acercarse a su realidad narrativa: Aunque Blake Lively viaje entre las olas de una playa desconocida como experta de surf, más pronto que tarde cae al agua. Y debajo, no hay música techno ni efectos en cámara lenta. No hay superioridad humana en el terreno natural.

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El guión de Anthony Jaswinski tampoco se tarda en retratar a su personaje: aunque físicamente tenga características asociables a un cliché, Nancy Adams (Lively) está muy lejos de una vida utópica: Tras la muerte de su madre después de un largo periodo de cáncer, decide abandonar sus estudios en medicina para viajar a la playa donde, según vagos recuerdos de infancia, nació. Su hermana menor (Sedona Legge) sólo la quiere de vuelta lo más pronto posible, y su padre (Brett Cullen) está en desacuerdo. Presentar la vulnerabilidad de la protagonista tan temprano es una buena idea para la narrativa de Miedo Profundo, más aun considerando todo lo que va a suceder después. En el transcurso de un día, Nancy es arrastrada hasta una zona del océano controlada por un tiburón, y tras ser herida por este, encontrar refugio en una roca en mitad del océano, y observar la masacre de personajes secundarios por parte de la bestia, sus oportunidades de sobrevivencia se reducen con el minuto.

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De forma similar a 127 Horas y Buried (en la cual Lively se inspiró para tomar el papel de Nancy Adams), la genialidad de Miedo Profundo yace en su verosimilitud, comenzando porque la heroína no es tal cosa, realmente. En su lugar hay una mujer joven que sufre por la visceral herida en su pierna, resultado de su primer encuentro con el tiburón, por el frío del mar durante la noche, y por la veloz soledad y desesperanza que crece alrededor de ella. Las consecuencias de su estado son reales, al borde de preguntarse si la historia no habrá sido inspirada en narraciones muy parecidas: Gangrena, hipotermia, y degradación por el sol, entre otras. Situada en un irónico escenario abierto, Collet-Serra crea una atmósfera de claustrofobia y alta tensión que, aunque puede parecerse a la madre de todas las películas con tiburones (Jaws), nunca se siente como un robo. Apoyada por la extraordinaria actuación de Lively, especialmente al observar lo que el tiburón podría hacer con ellaMiedo Profundo tiene ingenio, verosimilitud y vulnerabilidad… Casi hasta el final.

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Y esa falta de conclusión, de llenar el círculo, es su decepción y sorpresa más grande. Quizás no al borde de arruinar toda la película, aunque ciertamente se convierte en el caso de un guión que, con unas cuantas revisiones al tercer acto, podría haber sido mucho mejor. Pero por alguna razón, ese no es el caso. Y en ese aspecto, Miedo Profundo se convierte en una película y media, de forma completamente innecesaria. La experiencia sin duda vale la pena, pero es difícil salir de la función sin sentirse traicionado, en motivo y forma, por los últimos 30 minutos de su narrativa. Pero así como puede haber piedras en los frijoles, a veces hay peces mal cocidos.

Miedo Profundo

  • Dirección: Jaume-Collet Serra
  • Guión: Anthony Jaswinski
  • Producción: Lynn Harris
  • Elenco: Blake Lively, Óscar Jaenada, Brett Cullen, Sedona Legge

Clasificación Cine3: 4/5

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