Los nickelodeons dominaron la industria cinematográfica hasta 1921, en que los grandes empresarios vieron las ventajas que esta nueva forma de entretenimiento ofrecía. Muchos de ellos, atrapados en los espectáculos de vaudeville, que estaban declinando debido a la cinematografía, decidieron avanzar con los tiempos, y dar el siguiente paso, adaptando sus teatros para los nuevos tiempos. A diferencia de los nickelodeon, los movie palaces eran salas de gran tamaño, con mayor cantidad de asientos, y que incorporarían servicios como aire acondicionado, dulcerías y, en algunos casos, hasta guarderías.

Para 1925, el ingeniero Charles Manley crearía la primera máquina automática de hacer palomitas, y con una increíble visión comercial, se acercó a los dueños de estos negocios a ofrecerles su invención. La misma cundió con una gran velocidad, y para la década de los treintas, ambos estaban tan relacionados uno con otro, que era imposible imaginarlos por separado.

Si bien los movie palaces llegaron a México mucho después – la Revolución no dejó espacio para grandes inversiones – fue bien recibido en el país, y creó una tradición enorme. Cines como el Ópera, Palacio Chino, Chapultepec, Hollywood y otro más, siguen siendo parte de la memoria popular de los mexicanos.

Con altas y bajas, el Movie Palace se mantendría durante varias décadas, hasta que prácticamente desaparecería de la noche a la mañana con la aparición del nuevo concepto: El Multiplex.

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