Si alguna vez existió un periodo (no necesariamente documentado) donde se glorificaban las virtudes y el optimismo de una nación, se puede argumentar que hoy ocurre lo contrario: En televisión, es difícil recordar que The West Wing terminó apenas hace 9 años, cuando House of Cards expone la putrefacción y arrogancia que no sólo define a la política como un concepto, sino que, con las elecciones actuales, se acerca tenebrosamente a la realidad. Las celebridades en turno ya no interpretan necesariamente a los héroes, ahora hay un énfasis en personajes cuestionables e incluso, objetivamente detestables (véase The Big Short), así como piezas que ejemplifican como figuras históricas a los que un sector de la sociedad ve como absolutos enemigos (véase Citizenfour, y las complejidades que atravesó para ser realizada). Lo “malo” es lo nuevo bueno, la guerra es en casa en vez de afuera, y quizás todos tenemos un pedazo de culpa.

Mark Wahlberg en Horizonte Profundo
Mark Wahlberg en Horizonte Profundo

Horizonte Profundo entra en estas categorías, aunque de una forma decepcionante. La cinta es una adaptación sobre el Deepwater Horizon, torre petrolera cuya explosión en 2010 provocó el desastre natural más grande en la historia de Estados Unidos, además de cobrar la vida de varios civiles. Y la causa no fue accidental, no fue un acto terrorista, o accidental, sino consecuencia directa de la corrupción y negligencia corporativa (en este caso de la firma petrolera BP) Si en la posguerra se veía con ilusión al futuro corporativo, hoy podrían ser considerados como el enemigo cercano: La mano que alimenta a muchos, pero que no evita las ganas de ser rasguñada, a veces con mucha justificación. Horizonte Profundo emplea parte de su duración en crear esta imagen. Su protagonista, Mike Williams (Mark Wahlberg), respaldado por Kurt Russsell, Gina Rodriguez y Dylan O’Brien empieza a cuestionar la estabilidad de la torre antes de comenzar su trabajo. La cinta, basada en un artículo del New York Times sobre el desastre, ofrece toda la especificad y ciencia posible, pero tampoco hay que ser un experto para entender el conflicto: Williams, representante de – en términos prácticos – la clase obrera, no quiere meterse en algo sospechoso. Vidrine (un estupendo John Malkovich), embajador de BP, no tiene ganas de esperar si eso implica perder tiempo y, en consecuencia, dinero. Tanto en la ficción como en la realidad, la avaricia le gana a la precaución.

Horizonte Profundo está basado en un incidente real
Horizonte Profundo está basado en un incidente real

Y todo sale mal, y todo explota, y la cinta no tarda en convertirse en la clase de película que, después de Boogie Nights, caracteriza a Wahlberg, una de acción y apuestas altísimas, personajes sacrificados y consecuencias irremediables. Para esa clase de películas, Horizonte Profundo es muy buena: No hay secuencias exageradas o provocadoras, escenarios inverosímiles, o glorificación innecesaria. Como película de acción, funciona muy bien. Pero como un ejemplo artístico de análisis y protesta, como The Big Short lo fue hace un año, cae de bruces: De entrada porque no está enfocado en esa dirección. Y quizás debería. Porque, como se demuestra en los créditos finales de la cinta, la realidad sigue pese al desastre. Gran parte de los sobrevivientes no regresaron a la industria petrolera, pero los responsables acaban de eludir una sentencia justificada. Ciertamente, la prensa tiene el deber de informar y crear una actitud de cuestionamiento (y en este caso lo hizo, con el artículo del New York Times). Pero quizás este tipo de cine debería ser una extensión. Horizonte Profundo es una buena cinta, pero su mayor punto de interés reside al inicio: En las discusiones y peleas entre Malkovich y Wahlberg, y cómo una tragedia se habría evitado si alguien estuviera en el mismo sitio de ética y poder. Ello no ocurre, y la cinta muestra más del cómo. Pero a la siguiente vez, es más interesante, incluso más importante, saber por qué. Eso podría ayudar a evitarlo.

 

Calificacion 7

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