Durante la década de los treintas y los cuarentas, la animación tuvo su mayor alcance en los Estados Unidos, en donde no sólo grandes estudios como Paramount, Warner Bros  o MGM realizaban cortos dentro de este género, sino que surgieron algunas como Disney, Walter Lantz o Max Fleischer, que se volvieron nombres reconocidos en el medio. Y curiosamente, todos ellos fueron los padres del formato televisivo, incluso antes de que apareciera este medio.

Usualmente, se trataba de cortos de cinco a quince minutos de duración, aunque los diez era la norma. Estos eran proyectados al inicio de algunas películas – práctica que recuperaría Pixar años después – o en funciones completas, compuestas de varios de ellos. Usualmente, se usaban dos formatos, el Matinée Variety, en donde se presentaban cortos de diversos personajes, aunque usualmente de las mismas empresas, aunque había excepciones. Los otros eran los Festivales, que se centraban en solo personaje. Ambos solían durar aproximadamente tres horas, y eran usuales en los cines los sábados en la mañana. De hecho, esta práctica fue tan usual, que cuando apareció la televisión, este tipo de animaciones eran llamadas Saturday Morning Cartoons.

El surgir la televisión, muchas de estas empresas ni siquiera se molestaron en crear sus propias producciones, sino que simplemente retomaron estos cortos, y los presentaban en formatos de medi a una hora. Su éxito fue tal, que dominaron los primeros años de la animación televisiva, y pasaría mucho tiempo antes de que se crearan producciones exclusivas para el medio.

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