La nueva mercadotecnia del cine

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Todavía algunos de los lectores, recordarán como se orientaba la mercadotecnia de una película hace ya algunos años. De entrada, las únicas que la generaban eran las destinadas a un público infantil y juvenil, y contra lo que pudiéramos imaginar, rara vez se trataba de juguetes. Era posible encontrar algunas figuras de acción, pero la mercancía más importante eran loncheras, camisetas, llaveros, y claro, el infaltable cómic oficial, y los posters, que eran lo que más podía uno esperar.

Fue la cinta Star Wars la que, en 1978, cambiaría toda la tendencia y, accidentalmente, descubriría un nicho que nadie había aún pensado. Tratando de recuperar la inversión de una cinta que, según Lucas, estaba destinada al fracaso, lanzó una línea completa de figuras de acción a un tamaño menor que las usuales - para abatir costos - con prácticamente todos los personajes involucrados. Al tiempo que la cinta alcanzó cotas inesperadas, las figuras comenzaron a venderse como pan caliente, y dejó ver además una nueva tendencia. Si bien en ese primer momento muchos niños los compraban para jugar, algunos adultos adquirían también sus piezas, con el único fin de tenerlas en sus repisas. Eso hizo que los agentes de mercadotecnia comenzaran a darse cuenta que las posibilidades podrían ser mayores de lo que creían.

Sin embargo, en los ochentas aún eran cautos, pues si bien fue la gran explosión de las figuras de acción - casi todas respaldadas por programas televisivos - el público general seguía siendo el infantil, aunque algunas empresas lanzaban figuras "de colección", con precios obviamente demasiado altos para ser consumido por niños, y con una producción limitada. Con ellos, pronto se dieron cuenta que las posibilidades de hacer una buena venta eran prometedoras.

Si vemos actualmente, la producción mercadológica de una cinta ya está más orientada a los adultos. Si bien podemos encontrar aún juguetes, como disfraces, herramientas y props - como los escudos del Capitán América - las nuevas figuras son de tamaños mucho más grandes, poco articuladas, y más bien diseñadas para exhibición. No es inusual que las mismas incluyan pedestales, dioramas o plataformas para su presentación, algo que sería ilógico si se pretendiera jugar con ellos, mientras que los precios te indican que no son destinados para un uso demasiado rudo.

Lo cierto es que, actualmente, el mercado ha cambiado, y como van las tendencias, posiblemente, la tendencia se vaya a continuar en esta dirección.