En la década de los noventas, Marvel Comics estaba en su mejor momento en televisión, pues una buena anidad de sus licencias estaban dentro de los diversos programas, como dibujos animados. Sin embargo, tenía muchos años sin haber podido colocar un buen éxito en acción viva, por lo que consideró que era un buen momento para probar suerte en ese rubro. En ese momento, Nick Fury se había ya dado a conocer dentro de la serie animada de el Hombre Araña, por lo que se consideró que era un buen momento para lanzarlo por sí mismo.
Originalmente, se tenía planeado lanzarlo directamente como una serie regular, pero el el productor David Roessell decidió ser más cauto, por lo que se realizó primero como una película para televisión, que les permitiría valuar la respuesta del público.
El papel principal estaría en manos de David Hasselhoff, que se volviera célebre por El Auto Increíble, y que en esos años había tenido un regreso muy importante en la serie Guardianes de la Bahía. Esta popularidad parecía ser un buen reclamo de taquilla, en especial si recordamos que, en aquel entonces, el Fury de las historietas era blanco.
La cinta se lanzó en televisión en mayo de 1998, y si bien tuvo un rating récord, la respuesta d los fans en las encuestas era más bien pobre. Al parecer, el “éxito” se debió a la curiosidad que generó la noticia, pero no resultó lo que los fans esperaban.
La serie quedó enlatada prácticamente desde el mismo día del estreno de la película, aunque existe la leyenda urbana de que se hizo un capítulo que nunca se dio a conocer. Lo cierto es que, actualmente, sigue siendo material de culto, y a pesar de que todos están de acuerdo que fue una pésima adaptación, está considerada como uno de los placeres culpables más populares de esa década.

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