A lo largo de la historia, ha habido una gran cantidad de cintas que, por los màs diversos motivos, han sido prohibidas en diversas partes del mundo, ya sea por razones morales, religiosas o políticas. De esa forma, podemos decir que prácticamente en todos los momentos de la cinematografía ha habido una cinta cuya proyección ha sido frenada de una u otra forma por la censura. Pero como en todo, siempre debe de haber una primera, y en este caso, es más antigua de lo que nos imaginamos.

En el año de 1917, la enfermera y activista Margaret Sanger produjo, dirigió y protagonizó la cinta Birth Control, o Control Natal, una obra de divulgación en donde, en poco más de media hora, presentaba los métodos anticonceptivos de aquella época – que no eran muchos – y las forma para usarlos. La idea era presentarlo en cines de todo el país, entre funciones, para yudar a las mujeres a tener el control de su vida sexual. La misma Margaret organizó una función privada ese mismo año, frente a 200 personas, para entonces comenzar la promoción de la misma.

Pero menos de una semana después, el Comisionado de Licencias de Nueva York, George Bell, prohibió que se presentara, acusándola de inmoral, indecente y contrario al bienestar público.

Sanger presentó una apelación de inmediato, pero la Corte falló contra de ella, pues consideró que el cine era entretenimiento, no arte, y que por ello, estaba excluido de la Primer Enmienda. Desafortunadamente, cuando en 1952, la prohibición se levantó, fue imposible proyectarla, pues todas las copias se habían perdidos, muchos dicen que destruidas por los censores.

Hasta la fecha, sigue siendo una de las grandes pérdidas del cine, y la primera gran víctima de la censura cinematográfica, que en esta época está volviendo con nuevas fuerzas.

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