Manuel Cruz

@cruzderivas

Los asesinos en serie están por todas partes. Charles Manson es todavía sujeto de investigación, memoria y cuestionamiento, el futuro de los CSIs, NCISs y Leyes y Órdenes es – muchas veces – directamente proporcional a la eficiencia de la profesión, y el perfil psicológico de clásicos como Norman Bates aún funciona como una buena referencia para las futuras generaciones en el terreno ficticio: Personajes de una infancia oscura, deseos incontrolables, y ambiciones que aumentan con la sangre de sus víctimas.

Marjane Satrapi ha cambiado el esquema. Quizás de una forma revolucionaria, como hizo en su juventud con la novela gráfica Persépolis (que narra su vida durante la dictadura iraní y fue adaptada al cine en co-dirección con Vincent Paronnaud en 2007) E incluso si las ideas detrás de Las Voces, provenientes de la locura colectiva de Michael R. Perry(guionista de la cinta) y Satrapi no se convierten en el nuevo estándar del asesinato por motivos psicológicos, la cinta no deja de ser una de las más refrescantes e ingeniosas del año. Y, pensándolo bien, es mejor que Las Voces no sea estándar de ningún tipo. Si esto sucediera, la gente podría abandonar a sus gatos.

Gemma Arterton y Annd Kendrick son un excelente reparto junto a Reynolds
Gemma Arterton y Annd Kendrick son un excelente reparto junto a Reynolds

Las Voces ocurre en Milton, un pueblo en mitad de Estados Unidos cuya similitud estética con Twin Peaks podría no ser casual. Milton tiene todo para una vida de paz en el bosque: Restaurantes pequeños, instalaciones de boliche, cabañas de madera, y una gran fábrica de muebles con el peculiar Jerry (Ryan Reynolds) a cargo de empacar y enviar toneladas de material hacia lugares desconocidos. Por más que se intente adaptar, Jerry es el niño nuevo, recién salido de una temporada en prisión por «problemas mentales» que intenta superar con la ayuda de su psicóloga, una comprensiva Jacki Weaver. El ánimo de Jerry cambiará, especialmente si toma sus píldoras, a las que observa con duda. Pero su vida también presenta oportunidades para ayudarle a ser una mejor persona, como la llegada de Fiona (Gemma Arterton) y Lisa (Anna Kendrick) a la fábrica, y Bosco y el Sr. Whiskers, sus mascotas. (Ambos con la excelente voz de Reynolds) ¿Quién no puede ser una persona feliz, al lado de animales tan encantadores? Jerry, especialmente si el Sr. Whiskers (su gato de acento y pesimismo escocés) no ve un futuro en su interés romántico en Fiona, y propone llevar la posible relación a consecuencias finales… Y sangrientas.

Y así, Las Voces se convierte en una de las pocas situaciones donde la frase «es que el gato me dijo» es perfectamente creíble y válida. Pero la presentación de mascotas como ángeles y demonios en la psicología de un asesino serial (Bosco, el perro de Jerry, actúa como una fuerza positiva y relajada ante el mundo, aunque es fácilmente derrumbada por el Sr. Whiskers) es sólo una parte de la historia (aunque es la más original). Y con las mascotas en su lugar, Satrapi aprovecha el resto de la trama y su mundo para burlarse de casi todas las convenciones de asesinatos seriales en cine en tiempos recientes. ¿La escena donde el asesino pasea con su víctima en la oscuridad del bosque? Presente. ¿La inevitable descuartización de la víctima? Presente, y en una secuencia que podría replantear al tupperware como un objeto sano. ¿El triste origen del asesino? Si, y también una secuencia donde Satrapi demuestra que no todo es de risa.

Las Voces se burla descaradamente de una tradición, pero también intenta otorgar elasticidad dramática al género, de manera similar al intento de Kevin Smith con Tusk. Jerry es un personaje triste, abrumado por el caos de sus acciones, y aunque el debate ético que sostiene con Mr. Whiskers y Bosco después de un primer asesinato es particularmente divertido, hay momentos donde intenta superarlo, particularmente en su relación con Lisa. El asesino intenta redimirse, porque nunca quizo ser así.

El balance dramático funciona por varias razones. Además del buen guión de Perry, Satrapi sabe exactamente en dónde cambiar de tono, y su equipo la sigue con éxito (la excelente fotografía de Maxime Alexandre, la música de Olivier Bernet y dirección de arte de Udo Kramer). Pero ante todo, la actuación de Ryan Reynolds ofrece un notable balance de drama y risa total. Es un maniaco adorable, solidario y, al final de todo, humano.

Las Voces es una cinta extraña: Un potencial manifiesto en contra de los gatos como fuerza del bien, una burla ácida para señalar las convenciones de un género que quizás necesitan renovación, y un argumento a favor de la humanidad probable detrás de los asesinos. Pero a pesar de sus referencias y similitudes con el género que enfrenta, al final es, como todos los gatos, una cinta con identidad propia, y en ese sentido una de las más entretenidas del año.

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