Los dispositivos móviles ¿Serán el fin del cine?

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En la década de los cuarentas, con la llegad de los primeros aparatos de televisión, muchos visionarios consideraron que el cine estaba legítimamente muerto, y que esas pequeñas cajas vendrían a substituir a las grandes pantallas en los siguientes diez años. Y tuvieron razón en parte: en los cincuentas, las televisiones invadieron los hogares, convirtiéndose en el entretenimiento más importante de esos años. Sin embargo, la industria cinematográfica se mantuvo tan fuerte como en su mejor momento.

Para la década de los ochentas, la aparición de las cintas beta y VHS hicieron que nuevamente volviera a surgir la voz que condenaba a muerte al cine, y garantizó que la gente preferiría ver las cintas en la comodidad de su hogar. Curiosamente, esos años marcaron la desaparición de las grandes salas, pero en su lugar aparecería el multiplex, los complejos con varias salas que permitían proyectar diversas películas al mismo tiempo. En esa ocasión, no sólo no moriría, sino que recibió un impulso muy fuerte.

Actualmente, la aparición de los dispositivos electrónicos, junto con los nuevos sistemas de acceso remoto a los archivos de películas, ha vuelto a traer el tema a la mesa, y se han vuelto a alzar los mismos profetas. Sin embargo, hay detalles que parecen olvidar.

Primero, la sala tiene un sentido de espectacularidad que no tiene ningún dispositivo, eso sin contar las nuevas técnicas de sonido y visión que pueden capturar sin problemas a un espectador. No hay hasta ahora forma de duplicar esas sensaciones.

Por otro lado, el cine es un evento social, mientras que por su tamaño, el uso de dispositivos es básicamente una cuestión individual. Difícilmente se podrá lograr el mismo sentido de pertenencia con estos aparatos.

Así que, cinéfilos, no se preocupen, que el medio tiene vida para rato.