¿Qué es un fantasma?

Un evento terrible condenado a repetirse una y otra vez

Un instante de dolor, quizá

Algo muerto que parece por momentos vivo aún

Un sentimiento, suspendido en el tiempo,

como una fotografía borrosa

como un insecto atrapado en ámbar

Un fantasma, eso soy yo. El Espinazo del diablo

Escribiendo el post de los disfraces de halloween me dí cuenta que no había hecho uno sobre  fantasmas.  Quizás haya llegado el momento de remediar tan trágico olvido.

Los fantasmas representan – sobre todo-  nuestra inagotabe curiosidad por la muerte. Alimentados por las preguntas que los seres humanos nos hemos hecho durante siglos, los espiritus y apariciones personifican nuestra esperanza de que haya una segunda oportunidad.

Y es que ligado a nuetro ego y natural condición humana, los mortales queremos saber si nuestros caprichos sobrevivirán a nuestra propia existencia.  Todas las historias de fantasmas tienen el trasfondo de nuestras obsesiones mortales: cuidar dinero, vengar algún agravio, sufrir por un dolor eterno, pagar nuestros errores con la condena eterna. Son los fantasmas almas atormentadas, ánimas vengativas y dolientes, un frio recordatorio de que los errores se pagan con castigos eternos y sobrenaturales.

El imaginario popular de un pueblo como el mexicano tiene una tradición larga y extensa sobre el mundo de las apariciones. El tema es tan vasto, que constituye un componente indispensable de nuestra identidad cultural, al grado dedicar un día festivo al culto a los muertos. Y aunque mucho se dice que los mexicanos nos reímos de la muerte, en realidad se trata de un asunto muy serio. La comunidad grupal que ayuda a la sobrevivencia en la tierra no se pierde al momento de morir. Somos un grupo, una familia, por encima del sufrimiento, la enfermedad y la muerte.

Pero el tema es tan universal que traspasa fronteras y cosmovisiones locales. Una muestra de ello es el lugar que ocupa cinematográficamente. Los relatos que cuentan las historias entre los vivos y los muertos llevadas a la pantalla son muchas y muy variadas, pero definitivamente todos recordamos una o varias que, o nos han asustado mucho, o nos han hecho reflexionar sobre el tema de la vida después de la muerte.

Para la generación ochentera está sin duda el referente de Poltergeist, donde los fantasmas se valen de una pequeña niña para poder cruzar al más allá.  Spielberg logra trasnmitir el terror de una familia por enfrentarse con algo que no entiende, lo cual termina por ser tan bien transmitido, que generó pesadillas en muchos de los espectadores por algún tiempo. 

El efecto comparable a Poltergeist para un par de generaciones posteriores, es sin duda El sexto sentido, (The sixth sense)  donde también es un niño el contacto entre vivos y muertos. El final absolutamente inesperado y la vocecilla trémula deHarvey Lee Osment diciendo: I see dead people, hacen de esta película un clásico contemporáneo.

Entre las que abordan el deseo de la inmortalidad desde un oscuro punto de vista, podemos  rescatar Cementerio de mascotas (Pet Cementery),  basada en un relato de Stephen King, quien ha explorado de muchas formas nuestra relación con lo sobrenatural.  Pet cementery destaca porque lleva implícita una aterradora sentencia: cuando se cruza el umbral entre la vida y la muerte nunca se regresa de la misma manera.

Ese asunto de no saber cuando se ha traspasado el umbral, se explora de una manera extraordinaria  y diferente en Los otros. Una historia oscura en su narración y en el ambiente físico en que se desarrolla,  resulta toda una innovación para el género. Hasta el final entiendes que el miedo a la luz no es asunto meramente metafórico y que está ligado a otra forma de explicar la tragedia del encierro y  la locura.

Por el lado de los espíritus de la venganza  desde el más allá, hay muchas,  aunque una de mis favoritas es sin duda el Espinazo de Diablo, coproducción de México y España y dirigida por Guillermo del Toro. Hay cosas que no se perdonan, ni en este mundo ni en el otro, como lo es la muerte de un niño. Pero además de eso, la frase que dice Luppi en off al inicio de la película – y que citamos al inicio del post- es maravillosa porque apunta una verdad que pocas veces reconocemos:  hay almas atormentadas en los dos lados de la existencia.

En todas las historias de fantasmas hay una profunda enseñanza moral, que va mas allá de la sentencia explicita de «portate bien.»  Todas los tormentos tienen su origen en cuestiones terrenales que no se han podido superar. Es decir pues, que el sufirmiento se genera por cuestiones profundamente terrenales: la avaricia, el desamor, la venganza, el odio. Hay quien vive como alma atormentada sin haberse muerto todavía. Lleva sus fantasmas tan dentro que los confunde con los de afuera, siendo en realidad el origen inconsciente de sus propios miedos.

Y es verdad que tarde o temprano siempre llega el momento de preguntarse: ¿cuáles son los fantasmas que te acompañan siempre?

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