Con el festival de Sitges aun reciente en la retina, llega a las salas comerciales de España Mindscape, el primer largometraje del madrileño Jorge Dorado, un director que fogueado a la sombra de Almodovar y Guillermo del Toro y que tras un exitoso paso por el vivero de la dirección de cortometrajes, se atreve con un género atractivo, a la paz que complicado. Nos referimos al Psycho Thriller Futurista.

Semejante amalgama de estilos, ha servido tradicionalmente  como trampolín para directores con buen hacer pero poca proyección, como es el caso de Strange Days, que catapultó a la oscarizada Katrhyn Bigelow a la primera fila del cine en 1995. Este es el camino que decide recorrer Dorado, y a fe que lo consigue.

Mindscape tiene la habilidad narrativa propia del cine español, la potencia interpretativa de actores británicos y la puesta en escena del cine americano para componer una propuesta muy comercial y ligera, pero cumple con creces su cometido de entretener merced a una compleja trama que se va desvelando, como siguiendo un manual de buenas prácticas, poco a poco y con un pulsante ritmo que hace que el espectador llegue al final en el punto en que el director lo pretende. Esta habilidad para mantener un ritmo sinusoidal en el que se estira y se encoje la atención del espectador, es lo que en términos cinematográficos se denomina en los últimos tiempos «plasticidad» de una película, y que Jorge Dorado maneja a la perfección gracias a la producción de otro consagrado del cine fantástico español, Jaume Collet-Serra.

El argumento es seductor. John, un investigador privado acuciado por las deudas con los conocimientos científicos necesarios para introducirse en la memoria pasada de la gente, recibe un encargo, después de una prolongada baja médica para investigar la memoria de Anna, una joven adolescente. Lo que en principio debería ser un trabajo menor, se complica al descubrir un secreto no esclarecido en un primer momento en el pasado de la muchacha

Con unas interpretaciones magníficas a cargo de Mark Strong, una cara conocida de esas a la que nos cuesta poner nombre, y con un secundario de lujo como es Brian Cox, Mindscape peca, sin embargo, de un lunar en la interpretación de Taissa Farmiga como Anna. Avalada por el parentesco con Vera Farmiga (son hermanas), se demuestra que la interpretación no es un talento genético. Mucho tendrá que mejorar sus dotes interpretativas si quiere emular las hazañas de su hermana Vera que ya ha rozado el Olimpo de los Oscar con su merecida nominación por el drama Up in the Air (2009).

Mucha atención, y no es habitual que lo digamos, a la música de la película, obra de Lucas Vidal. Al igual que hablábamos en La Ladrona de Libros, aquí la música tiene una preponderancia primordial al acompañar todo el desarrollo de la película. No en vano, estamos hablando del responsable de bandas sonoras tan inquietante como la de Mientras Duermes (2011) o el taquillazo Fast & Furious 6.

Una película recomendable para pasar una buena tarde de cine y que desde cine3.com no dudamos en recomendar.

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