Por una sociedad sin spoiler

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Los blogs nos ofrecen un espacio de total libertad. Nuestro margen de maniobra es indicado por el ingenio, la pericia y por la voluntad de escribir. Siquiera la ética interviene en esto: podemos añadir gravedad a lo esdrujulo, decir indiferentemente que la novia o la madre de cualquiera es una gran perdida para la sociedad o podemos publicar parrafos enterisimos sin ningun amor o respeto por las tildes.

E insisto, está bien. Si se quiere ser subversivo no hay mejor espacio. Tampoco replicaría en nada al bloguero que lanzara sentencias absolutas como que equis o ye película es la mejor o que tal o cual director es la hostia encarnada. De todo hay en la parra de la internet. Lo anterior surge en ánimo de desprestigiar al tan afamado concepto del spoiler. En estos días de la era digital, especular sobre el lado oscuro de la luna es absurdo, la luna es una esferota luciente, henchida y desbordante de información. En gran parte, es el mercado del spoiler lo que sostiene estos sitios de información y elucubración cinematográfica. Si extendemos más la idea, todo lo pregonado sobre la producción de los filmes se integra indisolublemente en la maquinación de los éxitos hollywoodenses de hoy en día. A nadie ahuyentó de las salas enterarse de que El Mandarín fue... lo que ya saben todos. Iron Man III recaudó millones, y los seguidores están expectantes sobre si Robert Downey Jr. seguirá en el papel de Tony Stark. Sin ser un vidente y a pesar de lo cierto que tengamos, esta secuela y lo demás que lance Marvel con su fase 2 será un taquillazo seguro en los próximos años. Me imagino que igual verás El hombre de acero si te digo que Superman derrotará al general Zod.

¿Acaso modificará en algo la relevancia de El ciudadano Kane si les cuento que Rosebud es el nombre de un trineo o que El sexto sentido sea un buen filme de suspenso si nos enteramos que el terapeuta del niño está muerto? No se estropea nada, porque siempre acudiremos a las buenas películas, y de ser necesario cientos de veces ya que reconforta ver a Fred Astaire bailar al son de Cheek to cheek o a Harold Lloyd escalando edificios. La belleza, lo entrañable del cine no se auspicia en un viraje asombroso en la trama, sino en un espectáculo entero cuya virtud es hacernos creer que la chistera del mago se conforma por átomos mágicos.

Si poner un spoiler nace de una inexplicable ética del bloguero, hay que destacar que quienes leen Cine3.com, por ejemplo, son personas curiosas que gustan de notas de producción cinematográfica. El spoiler del spoiler: de todos modos el lector continuará leyendo si se coloca un aviso "no lea si no quiere enterarse...". Así que propugno, al menos por estos lares, por un mundo sin estropeadores de la libertad en la red. (Nótese el lenguaje inflamado de cegeachero).