Preciosa. Precious. USA (2009)

  • Dir.Geoffrey Fletcher
  • Reparto: Gabourey Sidibe, Mo´Nique, Paula Patton, Mariah Carey, Lenny Kravitz.

Calificación 4/5 estrellas

La leyenda de la flor de loto en la mitología griega, hace alusión a una hermosa Diosa, que asustada huye al bosque hasta un lugar llamado Loto, sitio destinado por los Dioses a los fracasados y perdedores. La Diosa logra salir del lugar, después de una lucha de siglos, convertida en una hermosa flor. La flor de loto simboliza por ello el triunfo sobre el fracaso, la victoria de la persistencia del espíritu por sobre la adversidad.

Nunca este concepto encontró mejor modo de ser mostrado, que a través de esta película. Polémica y desgarradora, Precious pone el dedo en la llaga sobre problemas que aquejan a jóvenes de todo el mundo, tanto en países pobres como industrializados. Una verdad cruda y desoladora que viven millones de niñas y que desgraciadamente, denunciarla es sólo el primer paso para avanzar en remediarla o por lo menos, paliar un poco el sufrimiento que provoca.

Clarice Precious Jones es una adolescente que quiere lo que cualquier otra:  ser linda y admirada, tener un novio, aparecer en las portadas de las revistas con vestidos  y maquillaje de diva. Sin embargo, su realidad es muy distinta: Clarice es una chica pobre de Harlem, madre de una criatura con síndrome de Down, y esperando otra, ambos embarazos producto de la violación sistemática de su padre, analfabeta, maltratada y agredida constantemente por su madre y con un severo problema de obesidad y desorden alimenticio.

La película nos muestra un momento particular en que la situación provoca un quiebre profundo:  la escuela la expulsa debido a su embarazo, con lo que pierde  el dinero de la seguridad social. Es direccionada a una escuela especial para chicas analfabetas y con conductas díficiles. Su madre descarga toda su ira contra ella, prácticamente por todo y cualquier cosa. Precious entonces se construye refugios mentales dónde se ve a sí misma como una estrella, fantasea un amor platónico con uno de sus profesores y piensa en un novio muy parecido al príncipe encantador. Pero la realidad la alcanza siempre, la hunde y la humilla, los insultos y las burlas le silban en el oído,  siendo cada vez es más díficil escapar.

Sin embargo Precious saca buenas notas y se esfuerza en la escuela. Encuentra ayuda inesperada en su nueva maestra y en la funcionaria de la seguridad social. Es así que enfrenta de manera muy diferente el nacimiento de su segundo hijo y la posibilidad de romper defintivamente con la terrible realidad que la rodea.

No les voy a mentir. Hay realismo hasta más no poder, lo cual perturba muchísimo al espectador, las lágrimas se te resbalan solas. Precious sigue una táctica común entre las niñas y jóvenes víctimas de abuso sexual y maltrato sistemático: evadirse de su realidad en un paraíso alterno, construído para salvar la cordura. Callada, triste y solitaria, nos hace pensar cuántas veces hemos conocido a chicas así, a las que nunca les preguntamos si tenían problemas o necesitaban ayuda. Generalmente la atención se centra en ayudar a los chicos problema, con bajas calificaciones, con conductas agresivas. Precious estalla de vez en cuándo, pero en general pasa desapercibida, llevando a solas el terrible infierno en el que vive.

La película es también una amarga queja contra las políticas públicas orientadas a los jóvenes, en donde nunca se llega al fondo del problema, ni a las estrategias  adecuadas para prevenirlo. Embarazos adolescentes, abuso sexual, desórdenes alimenticios, depresión severa, falta de oportunidades de estudio, trabajo y desarrollo, son sólo algunos de los problemas que la cinta expresa con crudeza. Un gran tema de reflexión sin duda en este Año Internacional de la Juventud.

Al final, Precious, triunfa en un desenlace dulceamargo, que lo único que puede tener como moraleja es que cualquiera que sea tu tragedia personal, lo sigas intentando y no dejes de hacerlo. Todas somos preciosas, todas llevamos la semilla de una magnífica flor de loto por dentro, todas quisimos en un momento dado lo mismo… y muchas de nosotras sobrevivimos.

Lo mejor:

  • La elección de Gabourey Sidibe como protagonista es un gran acierto.  No basta con decir que el personaje ameritaba una chica con estas caraterísticas. Es afirmar que nos urge ver personas comunes, como nosotros, en la pantalla y que el tipo lo dan las historias, no el «star system.» También que nuestras historias merecen ser protagonizadas por gente como nosotros,  y que somos mayoría, por cierto.
  • Mo´Nique, quien tiene una larga trayectoria como actriz cómica, está más que excelente en el papel de la madre despiadada, cruel, insensible, viciosa.  La actuación es tan buena, que de verdad quisieras matarla si te la encontraras. El planteamiento de la rivalidad con la hija, es también un punto complejo, desgraciadamente bastante común, que la actuación de Mo´Nique lleva a niveles verdaderamente aterradores. Una madre celosa de que el marido prefiera violar  a la hija antes que acostarse con ella… y lo peor es que sucede…
  • La frase escrita ¿porqué a mi?… no hace falta decir más, te arranca las lágrimas sin darte tregua.

Lo peor:

  • De verdad no hay tregua, te deja sin respirar.  No apta para toda la gente, demasiado cruda y desgarradora.
  • Si bien el final no es feliz, no deja de tener el cierto tono sentimentalista al estilo Hollywood.
  • Hay un cierto tono paternalista y «justificador» de la pobreza generadora de estos problemas, de conflictos entre chavos pobres, de que se hace lo que se puede, pero juventud y pobreza son una combinación letal. Cierto tal vez, pero sólo a medias y dependiendo de todo un contexto que no se aborda con la debida profundidad.
  • Al final Precious se salva sola y por convicción propia. Es tanto como decir que hay quien puede y hay quien no va a poder, y no se puede hacer nada para que pueda.
  • El mensaje podría ser más contundente: con los niños NO, NUNCA y DE NINGÚN MODO.

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