Presunto culpable. Y que se demuestre lo contrario.

| |

Presunto Culpable

Presunto  Culpable. México 2011

  • Dir: Roberto Hernández, Geoffrey Smith

Calificación 5/5 estrellas

Esta película merece ser analizada desde dos perspectivas diferentes, aunque complementarias. En primera, por el fenómeno social que provoca, un claro ejemplo de como el cine -concebido también como instrumento de denuncia- es capaz de trascender la pantalla e instalarse en la propuesta de temas de debate sobre nuetra vida pública.

Cinematográficamente, es una propuesta bien hecha y mejor contada de un género que está en pleno proceso de regeneración por varias razones.  La primera se la debemos al éxito mundial de los trabajos de Michael Moore. Moore encuentra en la técnica de abordar un tema de interés con una cámara sobre los hombros, la posibilidad de generar adeptos a una causa, de convencer, de abrir el debate, de provocar,  de politizar incluso. El documental así concebido, provoca  además una consecuencia inesperada: este tipo  de cine  también resulta rentable para la taquilla.  Después de Moore, el documental se revitaliza, provocando que cineastas de distintos lugares del mundo usen esta herramienta para contar historias con pocos recursos y mucha creatividad.

En este caso se ecnuentra Presunto Culpable, que combina una suerte de factores que merecen destacarse. En primer lugar, la historia es digna de contarse por muchas razones.  La empatía que genera un inocente acusado de un crimen que no cometió, casi siempre funciona, tanto en la ficción como en la realidad. En segundo, el abierto cuestionamiento a un sistema de justicia corrupto que ha generado daños y perjuicios a miles de mexicanos pobres , cuyo único delito es no tener dinero para corromper a las autoridades o pagar un buen abogado defensor, es el nodo central de una historia que tristemente conocemos bien. La tercera, es la narración impecable que cuenta la historia presentando personajes reales con características dramáticas fácilmente reconocibles: el héroe, los villanos, los enamorados, los solidarios...hay emoción, intriga, romance, expectativa, en suma, todos los ingredientes para una buena película.

La historia nos presenta a Toño, un joven que trabaja en un puesto callejero de reparación de computadoras y videojuegos, acusado de un homicidio de alguien que no conoce y por supuesto, que no cometió. El documental narra la aventura emprendida por dos jóvenes abogados por enfrentar a un corrupto sistema de justicia que mantiene - como a Toño- a muchos inocentes en prisión.

Y si el morbo lleva a gente al cine, en realidad se trata de un fenómeno de lectura muy positiva, porque  a diferencia de otros trabajos beneficiados por intentos de censura o publicidad engañosa (pensemos en el Crimen del Padre Amaro o el Rito) éste si es un producto de mucha calidad que vale la pena ver.

Una historia al estilo David y Goliat, esperanzadora y con final feliz. El tipo de cine que nos gusta ver y que hay que apoyar para que se siga haciendo.

Lo mejor:

  • Es impecable, ameno, bien explicado.
  • Una estructura narrativa que te lleva de la sorpresa, el enojo, la risa y la emoción de manera muy bien nivelada.
  • Pone el tema en la llaga de muchas otras reflexiones: son jóvenes tanto las víctimas como los manipulados. Pero también son jóvenes quienes conducen la estrategia de salvación.Nuestra puerta de escape a tantas cosas que están mal en nuestro país.
  • La frase, pronunciada por el abogado defensor de Toño: "y la cárcel, para variar llena de jodidos..."

Lo peor:

  • En realidad no encuentro nada de malo en contar la verdad y provocar el debate. La invitación es a verla y comentar. Creo que lo único negativo es que las autoridades ahí señaladas solo se manfiesten al respecto en forma de censura.