Uno de los conceptos que más impactan a un espectador cinematográfico, y que curiosamente pocas veces identifica de modo consciente, es la paleta de color. Definido de una forma sencilla, es un grupo de colores que dominan una determinada escena, secuencia, o a veces una película completa.

Si nos adentramos un poco a la lógica tras de ello, es necesario recordar que cada color puede transmitir una emoción diferente, y que su uso en un medio, especialmente en uno tan visual como lo es el cine. Con una elecciòn correcta de una determinada combinación de colores, el director puede hacer que los espectadores compartan una cierta sensaciòn. Por otro lado, si se juega con los contrastes entre una paleta y otra, es posible crear una diferencia muy clara entre dos ambientes, logrando que el observador realmente se transporte de uno a otro de manera clara.

Por otro lado, si se tiene una paleta bien definida, es muy fácil hacer que el espectador ponga especial atención en algún objeto o personaje, simplemente con un color lo suficientemente contrastante. Del mismo modo, se puede marcar de manera sencilla un sueño o recuerdo sin cortar la acción.

Usualmente, una buena paleta de color se logra eligiendo cuidadosamente el vestuario y escenografía, pero la elección de las luces es un aspecto vital. Muchas veces, es este punto el que realmente marca la diferencia entre una buena paleta, y una ineficaz.

La próxima vez que veas una película, analiza con cuidado los colores, te aseguramos que te llevarás una sorpresa.

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