Rachel McAdams y Selma Blair, son las actrices más recientes en sumarse a la creciente lista de quienes han denunciado al guionista y director James Toback, por acoso y abuso sexual.

Ambas hicieron públicos sus recuentos del acoso sexual que sufrieron por parte de Toback, en un artículo publicado este día por Vanity Fair, con historias que comparten muchísimas similitudes entre sí, y con las anteriormente contadas por más de 30 mujeres para el LA Times, y las más de 200 que le siguieron, incluyendo el reciente testimonio de Julianne Moore.

Tanto McAdams como Blair, detallan que Toback las invitó a su habitación de hotel para entablar una conversación sobre la posibilidad de quedarse con el rol protagónico en la cinta Harvard Man (2001). Pero Toback tenía otra cosa en mente.

James Toback enfrenta acusaciones por acoso y abuso sexual de más de 200 mujeres.

 

McAdams relata que conoció a Toback en escuela de teatro cuando tenía 21 años de edad, y tras audicionar para el rol en el film del cineasta, él la invitó a trabajar uno a uno en el papel. Ese día por la tarde, la llamó para que se vieran en su habitación de hotel:

“No quería ir realmente. Estaba tan nerviosa sobre esta serie de televisión que recién empezaba, quería enfocarme en eso, pero él fue tan insistente. Así que fui al hotel, a su habitación. Me invitó a sentarme en el piso, lo que fue incómodo. Muy pronto, la conversación se convirtió en algo sexual, él dijo, ‘Sabes, tengo que decirte. Me he masturbado en incontables ocasiones hoy, pensando en ti, desde que te conocí en tu audición.’”

McAdams terminó yéndose antes de que Toback intentara algo físico. La actriz le contó a su representante lo que había sucedido, y él le dijo, ‘No puedo creer que lo hizo de nuevo. No es la primera vez que esto ha pasado. Hizo algo así la última vez que estuvo en la ciudad, a una de mis otras actrices.’

Por su parte, Blair, tuvo una experiencia muy parecida a la contada por McAdams, aunque un tanto más tenebrosa. Ella conoció a Toback después de finalizar el rodaje de la cinta Cruel Intentions, cuando sus representantes acordaron una reunión con el cineasta, quien se rehusó a verla en el lobby del hotel, por lo que hizo que lo viera en su habitación, donde el ambiente se tornó tenso rápidamente:

“Después de alrededor de 40 minutos, me dijo, ‘¿Confiarías en mí? No puedo continuar trabajando contigo al menos que confíes en mí. Necesito que te quites la ropa. Necesito que hagas este monólogo desnuda.’”

La actriz le comunicó que no sostendría relaciones sexuales con él, a lo que él replicó, ‘Tienes que hacer esto por mí. No puedes irte hasta que tenga un alivio (orgasmo).’ Toback frotó sus genitales en su pierna hasta lograr la masturbación.

Me llevó de vuelta a la cama. Me sentó. Se puso de rodillas. Y continuó presionando fuerte contra mi pierna. Estaba grasiento y tenía que ver en esos grandes ojos marrones. Traté de ver hacia otro lado, pero él me sostenía mi cara. Me obligó a verle a los ojos, y sentí asco y vergüenza, y sentí que nadie más pensaría en mí como alguien limpia, después de haber estado tan cerca del diablo. Su energía era siniestra.”

 

INFORMACIÓN EN DESARROLLO…

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