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Still del documental, correspondiente al segmento de la canción "The way you make me feel"

Ayer en la noche acudí a un complejo cinematográfico de la ciudad de México, ubicado en avenida Universidad. Llegué media hora antes de la función y me encontré con un centenar de personas (algunas con zapatos negros y calcetines blancos, o con sombreros) aguardando en la fila, con el fin de conseguir los mejores asientos para presenciar el documental This is it, que presenta un interesante detrás de cámaras de lo que sería la nueva y última gira musical de Michael Jackson. Había comprado mis boletos hace un mes, el mismo día en que su venta fue anunciada y por fortuna, mi adorada tarjeta dorada me permitió hacer menos fila y conseguir buenos lugares, así que no hubo drama para conseguir entradas.

Al igual que mi novia, gran fan de Jackson, en la mano derecha me puse un guante blanco con pequeños cristales de vidrio y me dispuse a disfrutar del acontecimiento (sí, el ser fan tiene mucho que ver en la apreciación de este documental, pero trataré de ser objetivo). Las luces se apagaron, y después de un texto que servía como introducción a lo que como espectadores estábamos a punto de experimentar, el Rey del Pop apareció en la pantalla grande.

En casi dos horas de cinta, los admiradores y no admiradores de Jackson pudimos atestiguar el ENORME espectáculo que, con la guía de Kenny Ortega, director del show y del documental, preparaba el Caminante Lunar. Al respecto, cabe destacar la producción de una especie de cortometrajes que se tenían pensados para su proyección antes de que Jackson interpretara canciones como They don’t care about us (con un marcado corte militar), Smooth Criminal (donde Jacko interactúa con diversos personajes del cine en blanco y negro, en un ambiente de detectives y cabarets) y claro, Thriller, para el cual se utilizó la tecnología 3-D.

A lo largo de una veintena de canciones como Jam, Black or White, Bad, The way you make me feel (que contaría con un montaje fabuloso, al incluir un andamio gigante del cual bajaban los bailarines, en su papel de obreros), Beat it, I just can’t stop loving you, Man in the mirror y otras más, This is it nos muestra a un Michael Jackson muy exigente, perfeccionista, puntilloso, conocedor de su música al derecho y al revés, quien cuidaba hasta el mínimo detalle de la música, la iluminación y la coreografía de sus presentaciones, buscando que la interpretación de sus famosos temas fuese lo más apegado a los audios originales (aunque claro, también le gustaba experimentar con nuevos arreglos).

Si bien no vemos a Jackson utilizar su voz a un 100 por ciento (en más de una ocasión señala que se «está cuidando la garganta», lo cual es lógico, pues el hombre ensayaba para una serie de 50 conciertos y desgañitarse no era una opción inteligente), sí encontramos a un hombre lleno de energía, en el cual no se observan los estragos del cansancio que tanto se han comentado.

Y es que This is it, a diferencia de lo que pudo pensarse, no es un documental amarillista que busque mostrar al hombre del guante de brillantes en decadencia. Para nada. Se trata más bien de un homenaje (por cierto, dedicado a sus hijos) que Kenny Ortega, con quien Jackson estuvo trabajando por meses, arma de forma bastante respetuosa.

Ortega, director artístico de los conciertos y realizador del documental, con Jackson

Jackson, más delgado que de costumbre,  grita, baila, salta y se tira al suelo con la misma fuerza que sus jóvenes bailarines. En ningún momento se le muestra como un hombre con medio siglo de vida y lleno de problemas económicos y de salud, sino como un showman con un fino sentido del humor, sumamente interesado en ofrecer a su público lo mejor en calidad de sonido, efectos visuales, rayos láser y performance. Los fans seguramente agradecerán esto.

El documental muestra los puntos de vista de varios integrantes del equipo que colaboraría en la serie de conciertos, desde sus bailarines (una decena meticulosamente escogida a través de un casting que se muestra en pantalla, del cual por cierto sale triunfante una rubiecita guapísima), sus músicos y equipo técnico, quienes coinciden en que trabajar con el músico más popular del siglo pasado representa el pináculo de sus carreras.

Al ser grabado con un puñado de cámaras, las tomas que conforman las escenas de This is it no son apantallantes ni buscan mostrar a Michael Jackson en poses forzadas. De hecho, los puntos de vista se asemejan bastante a la forma en que un espectador común o un miembro del crew hubiese presenciado los ensayos de la gira. Eso humaniza en parte a Jackson.

Se ha acusado a este documental de ser un vehículo barato para explotar la nostalgia de los millones de seguidores de Jackson, tras su muerte. Probablemente lo sea. Pero recordemos que Sony fue quien compró los derechos de las grabaciones a la productora que se encargaría de realizar los conciertos (AEG Live), quien debió invertir una cantidad obscena de dinero para armar un espectáculo que jamás llegaría a presentarse. AEG recibió 60 millones de dólares por el material, lo cual seguramente fue un alivio para las finanzas de la compañía. Tal vez lo que pudo hacer Sony, para evitar verse como un ave carroñera, fue esperar más tiempo para editar y lanzar este documental. Pero bueno, lo hecho, hecho está. Business are business.

Jackson y su crew

A escasos cuatro meses de la muerte de Michael Jackson, This is it ofrece un último encuentro del excéntrico y talentoso artista con sus millones de seguidores. Con un par de escenas que pueden desatar la nostalgia y el lado lacrimógeno del espectador fan, este documental es recomendable para todo aquel que tenga interés en la historia musical y desee ser testigo del último gran espectáculo del Rey del Pop.

*Por cierto, un aviso para los fans: quédense al final de los créditos para ver un pequeñísimo segmento extra. No se vayan con la finta.

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