Talento contra valor moral de los creativos

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Tras del caso Weinstein, se han destapado una serie de denuncias de todo tipo alrededor de creativos de los medios, a los que se sumó recientemente tanto el estadounidense John Lasseter, como el mangaka Nobuhiro Watsuki. Esto nos lleva a una pregunta que, durante años, ha marcado a autores de todo tipo de artes ¿Es posible separar la vida privada de un creativo de su conducta moral?.

Históricamente, hemos encontrado una gran cantidad de escritores que fueron alcohólicos, drogadictos, racistas e incluso asesinos, y aún así, siguen siendo pilares de la literatura. Del mismo modo, grandes figuras del cine han llevado sobre sus hombros severas acusaciones, desde la abierta simpatía con los nazis de Leni Riefenstahl, hasta las acusaciones de abuso sexual por parte de Woody Allen. De hecho, muchos de sus trabajos siguen siendo parte importante del acervo cinematográfico mundial, a pesar de ello.

La pregunta aquí sería ¿Qué tanto podremos separar la conducta moral de todos ellos de su propio trabajo? ¿Lo que haya hecho Lassater le quita valor a todo lo que realizó para Pixar? Obvio, no quiero en ningún momento justificarlos, pues en caso de probarse que son culpables de lo que se les acusa, deben de pagar por ello, pero también, reconocer que tras del trabajo de muchos de ellos hay otras personas, que no tienen culpa en ello, y que no podemos castigar sólo porque la cabeza no se comportó como debería.

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