Manuel Cruz

@cruzderivas

Sólo hay un elemento importante que conocer de Terminator Génesis: es una historia de buenos contra malos. Ello sirve de advertencia para no esforzarse tanto en sus complejos (y potencialmente incompletos) giros narrativos, que probablemente fueron diseñados para los especialistas de la saga. Para el resto del mundo, la anécdota es relativamente sencilla: Kyle Reese (Jay Courtney) debe salvar al mundo de Skynet (un sistema operativo con referencias a  iCloud que en un futuro será responsable por la resurrección de las máquinas y el fin de la humanidad) y de John Connor (Jason Clarke, un bueno que se convierte en malo, específicamente, en un terminator), con la ayuda de Sarah Connor (Emilia Clarke, la madre de John Connor, pero no John Connor el malo, porque Sarah Connor es buena) y el personaje más importante de todos: El Terminator. El único y el original… pero viejo, porque Arnold Schwarzenegger ha cambiado después de ser el cuestionable – por decir lo menos – gobernador de California. Aunque su versión joven, la del primer Terminator, aparece en Terminator Génesis, mediante notables trucos de post-producción. Pero para ese terminator, hace más sentido ver Terminator… 1.

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Emilia Clarke interpreta a una sarcástica y entretenida Sarah Connor

Tal nivel de confusión narrativa no ayudaría a cualquier película, pero Terminator Génesis es una excepción. Aunque gran parte de la historia contiene pseudo-monólogos de sus protagonistas para explicar qué está pasando (aunque ni siquiera ellos lo entienden), la cinta no trata realmente de eso. Para universos de ciencia ficción que cuestionan el futuro de la humanidad,  Blade Runner y 12 Monos son buenas opciones. Pero Terminator se trata de escopetas, explosiones, metales indestructibles, y el rostro inerte de Schwarzenegger en cualquier situación. Terminator: Génesis ofrece todo eso, y por montones. La aparente inmortalidad de los terminators ayuda a generar escenas de sorpresa y tensión, y Sarah Connor – quizás siguiendo los pasos de las heroínas en X-Men y The Avengers se presenta como un personaje sarcástico e igual de fuerte que sus compañeros, ayudando a eliminar la noción de una “damisela en apuros”, ademas de establecer una relación con el Terminator que intenta cuestionar el enlace entre hombre y máquina, y ofrece un elemento de humor y cariño al personaje de Schwarzenegger.

Terminator: Génesis es una cinta ridículamente entretenida, a pesar de una evidente confusión estructural. Quizás sus secuelas logren construir un mundo más coherente, donde el debate de poder entre hombre y máquina adquiera mayor relevancia. Por ahora, Emilia Clarke encuentra un buen rol como la nueva Sarah Connor, y en lo que respecta a Schwarzenegger, el Terminator indudablemente ha regresado.

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