El Trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un padecimiento mucho más común de lo que se cree. En México, entre 1.5 y 5 por ciento de la población lo padece, según señala la Secretaría de Salud.

En términos sencillos, una persona que vive con esta condición tiene pensamientos penosos que aparecen de manera repetitiva, carecen de sentido y se imponen contra su voluntad. Ante estos pensamientos la persona realiza algunas actividades que le ayudan a disminuir la ansiedad que éstos le provocan.

En el mundo del cine, éste trastorno ha sido presentado de diversas formas, desde una comedia hasta un drama, pero como quiera que sea, es una buena forma de darlo a conocer al público en general, de ahí, sin embargo, habrá que irse con cautela para no creer en todo lo que se nos presenta sobre el tema.

En esta ocasión intentaremos en Cine3 hacer el análisis de cuatro películas donde se retrata el TOC, con el fin de separar los mitos de los datos acerca de ésta condición médica.

As Good as It Gets

 

 

En 1997 se estrenó la que probablemente sea la película más citada cuando se habla de TOC, Mejor imposible, dirigida por James L. Brooks y protagonizada por Helen Hunt y Jack Nicholson. Es curioso que Jack Nicholson por su papel de Melvin Udall haya recibido el Oscar como mejor actor, pues su interpretación de un paciente con Trastorno obsesivo-compulsivo deja mucho que desear.

Melvin es un escritor de novelas románticas incapaz de entablar una relación interpersonal sana. Carol (Helen Hunt), la mesera del lugar donde come todos los días, parece ser una de las pocas personas que puede lidiar con él. El hijo de Carol sufre una crisis asmática y ella tiene que faltar un día a su trabajo para cuidarlo, lo que resulta en un gran problema para Melvin, quien con tal de volver a su rutina, decide ayudarla enviándole un especialista.

A la par de esto, Melvin tiene que hacerse cargo del perro de su vecino homosexual, ya que éste sufrió un asalto y está hospitalizado. Aunque en primera instancia cuida al perro contra su voluntad, rápidamente encuentra en el perro a su único amigo.

Uno de los primeros errores respecto al TOC, no proviene de la película, sino de sus críticos, quienes en sus reseñas aseguran que el padecimiento de Melvin le hace intratable; pero la forma descortés, burlona, agresiva e impertinente de su comportamiento, solo son rasgos de su personalidad, no de su trastorno.

Su aversión por los homosexuales y las personas de raza negra, en cambio, podrían ser tema de sus obsesiones, pues las personas con TOC pueden desarrollar miedo ante varios tipos de personas. Aunque el termino homofóbico se ha desvirtuado y ahora se utiliza para señalar a quienes no están de acuerdo con la homosexualidad, en realidad implica un miedo irracional hacía personas con esa tendencia.

Por otro lado, en el fondo sabemos que muchas de las molestias de Melvin están justificadas, pero en el actual ambiente de condescendencia que impregna toda nuestra sociedad, es preferible culpar a un individuo que asimilar nuestras responsabilidades. Por ejemplo, Melvin detesta que el perro del vecino satisfaga sus necesidades en los pasillos del edificio, pero nadie crítica que el dueño tenga un animal en un lugar que no es el adecuado, ni que con ello perjudique a las demás personas.

En cuanto al error más grave (éste sí de la película) es haber presentado un personaje que parece disfrutar y estar orgulloso de sus compulsiones. Es cierto que hablamos de una comedia, pero la serie Monk también lo es y sin embargo, el personaje con TOC que interpreta Tony Shalhoub, refleja fielmente una tensión constante y momentos de ansiedad en cada reto que enfrenta.

Melvin en cambio, brinca con cierto gozo las líneas en la calle, lava sus manos con agua a alta temperatura sin quejarse, dispone de sus cubiertos de plástico en el restaurante sin vergüenza alguna. Toda compulsión reduce la ansiedad, pero no la elimina, no hay descanso, menos aún regocijo.

El único momento en que Melvin parece sufrir, es cuando tocan a su puerta para avisarle que pronto llevaran al perro de vuelta a su hogar. Cierra la puerta y le dice al perro: “¿tienes hambre?, en un momento estoy contigo”, Verdel (el canino) regresa cerca de su plato y observa a Melvin abrir y cerrar una y otra vez el cerrojo mientras cuenta: uno, dos tres, cuatro, cinco. Verdel suspira y se tumba como si comprendiera que será una noche difícil, y larga la espera [Oscar para el perro].

Matchstick Men

 

Los tramposos en Hispanoamérica, Los impostores en España, es un film de 2003, dirigido por Ridley Scott y protagonizado por Nicolas Cage, quien interpreta a Roy Waller, que junto a Frank (Sam Rockwell) se dedica a estafar a la gente con la pantalla de ser vendedores de filtros para el agua. Los compradores guiados por la promesa de obtener premios costosos, llegan a pagar hasta 10 veces el valor de los artefactos.

Aunque Roy debe interactuar con otros para poder realizar sus timos, se ve sumamente afectado por el TOC que padece, y en busca de un psiquiatra que pueda darle el medicamento que se autoprescribe, conoce a una joven que dice ser su hija. El encuentro significa un movimiento telúrico en la vida de Roy, pero poco a poco le reportará algunos beneficios, sobre todo en lo concerniente a su trastorno.

Apenas comienza la película nos encontramos con Roy, quien comienza un ritual antes de salir de casa. Cada vez que abre una puerta cuenta hasta tres, cada ocasión en diferente idioma, y lo mismo hace con el cerrojo de la ventana, para luego dirigirse hacia sus zapatos y colocárselos con ayuda de un calzador de metal (envidia de cualquier paciente con obsesiones de contaminación).

El ritual puede funcionar como un comportamiento que “mágicamente” evitará que algo le ocurra a él, o quizás sea una manera de comprobar que cada cerrojo de la casa no quede abierto. En cualquiera de los dos casos, su comportamiento funciona para aliviar sus preocupaciones.

Durante una de sus estafas, Roy comienza a presentar pequeños temblores y gesticulaciones que cada vez se hacen más visibles, por lo cual deben salir de casa de sus víctimas. Éstos movimientos estereotipados y tics, se clasifican como trastorno por tics y no es propio del trastorno obsesivo compulsivo, pero sí es un trastorno que puede estar presente en algunos casos. Cuando el paciente con TOC sufre de algún otro padecimiento, se dice que tiene trastornos comórbidos.

Luego de comer, Roy debe colocarse guantes para guardar la basura en bolsas de plástico resellables, antes de depositarlas en la papelera. Por supuesto, padece de obsesiones de contaminación. Más tarde, por error tira el frasco de sus pastillas por el fregadero, lo que desata una serie de compulsiones que lo mantienen limpiando cada rincón de su casa.

Su amigo, cansado de llamarle y no recibir contestación, va a visitarlo y es recibido de mala manera por Roy, quien de inmediato le exige se quite los zapatos si quiere entrar a la casa. Frank además deja caer residuos de comida sobre la alfombra, lo que lleva a Roy a una crisis de ansiedad.

Hasta aquí, la representación de una persona con TOC es apegada a la realidad, sin embargo, casi para finalizar la película nos enteramos que las nuevas pastillas prescritas por su psiquiatra no tienen ningún efecto y que la sola confrontación a sus miedos ayudado por su hija, es suficiente para sanar.

El cine se puede permitir esas libertades, pero en realidad, hasta la fecha no existe una cura para el TOC. Es una condición tratable con psicofármacos y terapia cognitivo conductual, pero no se elimina y la evidencia hasta hoy disponible indica que el uso de placebos no tiene efecto sobre los síntomas. Por otro lado, confrontar los miedos sí es parte de una terapia, pero debe hacerse de manera programada y bajo supervisión de un especialista.

Elektra

 

Elektra es una película de 2005, dirigida por Rob Bowman y protagonizada por Jennifer Garner, basada en el personaje creado por Frank Miller para el comic Daredevil (Diabólico) de Marvel Comics. Elektra Natchios (Jennifer Garner), es una anti-heroína resucitada por un culto dedicado a combatir el mal, pero debido al deseo de venganza que la consume, debe exiliarse, y para sobrevivir se alquila como asesina. Al fallar en liquidar a su más reciente objetivo, deberá enfrentar a una serie de supervillanos y encontrar en ello la redención.

La cinta no tiene nada de formidable en ningún aspecto, al igual que Daredevil, obtuvo severas críticas en contra y tampoco resultó muy bien en taquilla, pero lo que aquí nos interesa son esos pocos momentos en los que es posible identificar su padecimiento.

A los 9 minutos de comenzada la película, podemos ver a Elektra de rodillas tallando el piso de la casa que habita, cuando es alertada por el sonido de un automóvil que se estaciona. Su agente la encuentra lavando y cuando intenta dejar su maleta en el piso, ella se lo impide diciendo: “¡espera, ya limpié ahí!”. “¿Por qué haces esto?” – pregunta él, “para limpiar mi ADN” -responde ella. Con una sonrisa irónica contesta, “¡ha sí tu ADN, claro, que tonto!”. Pero cuando le entrega la maleta, Elektra no tiene empacho en soltarla al suelo.

No sabemos si ese es el verdadero motivo por el que Elektra limpia, es característico de las personas con TOC mentir acerca de sus pensamientos obsesivos, ya que se avergüenzan de ellos, pero incluso si esa fuese su razón, al tipo le resulta disparata. Usar barreras de protección, como los guantes, también es característico de quien tiene ideas obsesivas respecto a la contaminación.

En el minuto 14 se le ve caminando hacia la nueva casa que será su centro de operaciones para la siguiente misión, mientras lo hace comienza a contar en voz baja. Al desempacar se observa que todo está guardado herméticamente dentro de bolsas de plástico, y lleva un orden. Una canasta con comida para darle la bienvenida y con una etiqueta que dice: “disfruta tu comida preferida”, se va integra a la basura y es sustituida por la fruta que acomoda por grupos y bien alineada. Una vez que termina respira profundamente y dice: ”bien”.

La canasta se fue a la basura porque no puede confiar en que no esté contaminada, pero lo que hace con sus objetos personales y la fruta indica que otro de los temas de sus obsesiones es el orden. Para quienes padecen TOC encontrar las cosas fuera de lugar y al azar puede resultar muy perturbador, su compulsión consiste en arreglarlo y por eso una vez que termina puede respirar y descansar.

Gracias a los Flashback sabemos que sus recuerdos y sueños son siempre desagradables, y en una ocasión que despierta de una pesadilla toma un frasco de medicamentos contra el insomnio. El problema para conciliar el sueño o incluso descansar durante la vigilia es casi imposible para quienes padecen TOC, debido a que gran parte del día están tensos.

Cuando Mark Miller (Goran Višnjić) la conoce, le extiende la mano para presentarse, pero Elektra no se la estrecha (una forma de evitar que la contaminen). Abby Miller (Kirsten Prout), la hija de Mark, le invita a cenar con ellos y acepta porque siente empatía con la niña al percatarse que Abby cuenta en voz baja las ventanas de su casa (un comportamiento regular en quienes tienen obsesiones con los números).

La película puede tener fallos en muchos otros aspectos, pero en lo que concierne a los rasgos del trastorno obsesivo-compulsivo, parece que tuvieron una buena asesoría.

Dirty Filthy Love

 

Sucio y mugriento amor, es una película creada para la televisión británica, emitida por primera vez el 26 de septiembre de 2004. El guion corrió a cargo de Jeff Pope e Ian Puleston-Davies, y la dirección por cuenta de Adrian Shergold. Con Michael Sheen, en el papel protagónico que le valió la nominación a Mejor Actor en 2005 en los British Academy Television Awards (BAFTA).

Mark Furness (Sheen), es un arquitecto que vive momentáneamente con sus amigos Nathan (Adrian Bower) y Kathy (Claudie Blakley), en tanto resuelve la separación con su esposa Stevie (Anastasia Griffith), y su situación laboral. Ambos problemas provocados por su comportamiento errático y cada vez más raro.

Llevado por la necesidad de resolver su situación acude a un psiquiatra, del que recibe un mal diagnóstico, pero gracias a eso conoce a Charlotte (Shirley Henderson), una paciente que al darse cuenta de sus síntomas, le invita a formar parte de su grupo de autoayuda. Su objetivo desde que sabe qué es lo que le sucede, será curarse para recuperar a su esposa.

Aunque tiene sus momentos cómicos, Dirty Filthy Love es un drama sobre un hombre atormentado por el Síndrome de Tourette y el TOC, condiciones de la cuales conoce muy poco y no sabe cómo enfrentar. No es difícil sentir compasión (padecer al lado del otro) por Mark cuando sabemos de sus trastornos. Pero Mark y su grupo no son las únicas víctimas, también quienes les excluyen son víctimas de su soberbia y temor a lo desconocido.

En realidad, la ignorancia sobre las condiciones neurológicas con que viven estas personas, es la verdadera victimaria, del protagonista que descubre que ha vivido con ellas desde su infancia, y de quienes le marginan.

El arquitecto nos hace pasar por el dolor de sus síntomas, nos acerca a sus obsesiones y somos testigos de sus comportamientos compulsivos. No es necesario vivir con alguno de éstos trastornos para sentirse conectado con el protagonista, todos conocemos la frustración, el miedo, el dolor, la ira y el sentirse diferente entre los demás, cuando no somos comprendidos.

Uno de los escritores, Ian Puleston-Davies, padece TOC, y quizá por eso es que el guion y los diálogos son tan auténticos y resultan tan emotivos. Cuando Mark explica a sus amigos por qué se detiene y duda siempre antes de tomar asiento, es imposible evitar el nudo en la garganta, pues aun cuando no hay queja alguna, es terrible estar por unos momentos en la cabeza de Mark y pensar que eso es sólo una muestra de lo que vive a diario.

El cuidado de las representaciones del Síndrome de Tourette y el TOC son impecables. No hay exageración alguna y cuando la risa fluye en el espectador no es provocada por la burla, sino por la empatía. La tensión que se vive en la escena donde todo el grupo debe soportar cinco minutos con lodo en las manos nos lleva luego a la relajación cuando por fin pueden acudir al agua para lavarse.

Algunos tipos de trastornos relacionados son presentados en los miembros del grupo de autoayuda, entre ellos la Tricotilomanía (arrancarse el cabello), y el Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), que consiste en obsesiones por la propia apariencia.

Extraer algunos momentos que ejemplifiquen el TOC en la película nos llevaría demasiado espacio, pues de principio a fin se presentan las compulsiones de Mark y como éstas influyen de manera negativa en su vida. Sin duda, material recomendable para quienes necesiten explicar y sensibilizar a amigos y familiares acerca de éste trastorno.

Otras películas que se acercan al tópico y son muy recomendables, son Phoebe in Wonderland (Phoebe en el País de las Maravillas) de 2008, The Aviator (El Aviador) de 2004, y dos películas mexicanas donde aparecen personajes con estos síntomas, pero en una época donde el conocimiento que se tenía del padecimiento era casi nula, lo mismo que su tratamiento: Ensayo de un crimen de 1955 y El esqueleto de la señora Morales de 1960.

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