No es nada habitual que una película musical esté entre las producciones cinematográficas más aplaudidas del año, aunque ciertamente cuando un proyecto de este tipo se realiza suele tener éxito. Para una vez que se hace, que se haga bien. Y es que La La Land es una de las películas más aclamadas de 2016, y seguramente de 2017.

Hay quien cree que es una de las favoritas para conseguir varios galardones en la próxima edición de los premios de la Academia, principalmente después de haber conseguido, entre otros galardones, siete Globos de Oro. Una cifra récord que sitúa la película como uno de los mejores musicales de la historia del cine posiblemente.

Pero la verdad es que a lo largo de la propia historia ha habido una gran cantidad de películas similares, no en cuanto a historia (que también) sino en cuanto a género, que han despertado la emoción de los espectadores, ya sea por una escena mítica, o por la propia producción en general. De esta cuestión hablamos ahora.

Tres musicales que deben conocer antes de la película de Ryan Gosling y Emma Stone.

3. Grease

Para todos seguramente uno de los musicales cinematográficos más importantes de la historia, al menos uno de los más populares. Cualquier amante del cine ha visto esta película protagonizada por John Travolta y Olivia Newton-John que supuso un antes y un día en el género, así como un antes y un después en la vida de sus protagonistas.

La película, actualmente considerada una obra de culto, tuvo tanto éxito de crítica como de taquilla, por lo que cuatro años después se estrenó una segunda parte, que ciertamente no tuvo demasiado éxito.

Para quienes no conozcan Grease: Verano de 1959. Sandy y Danny han pasado un romántico y maravilloso verano juntos, pero, cuando las vacaciones se acaban, sus caminos se separan. Inesperadamente, vuelven a verse en el instituto, pero la actitud del chico ya no es la misma que en el verano. Ya no es el chico encantador y atento que encandiló a la chica, sino que ahora es un engreído e insensible.

2. Moulin Rouge

Hay películas que no son musicales originales, sino que son adaptaciones de obras de teatro, o de propios musicales como es el caso de esta producción. Es una revisión moderna del clásico de Broadway protagonizada por los maravillosos Ewan McGregor y Nicole Kidman. Hay quien dice que renovó completamente el género cinematográfico.

Es verdad que las críticas fueron muy diversas, puesto hubo quienes apoyaron la forma en la que la película consigue revivir un tipo de producciones pasadas de moda, pero también quienes la criticaron por no usar música original. Lo que está claro es que es uno de los mejores musicales cinematográficos.

Para quienes no conozcan Moulin Rouge: Ambientada en el París bohemio de 1900. Satine, la estrella más rutilante del Moulin Rouge, encandila a toda la ciudad con sus bailes llenos de sensualidad y su enorme belleza. Atrapada entre el amor de dos hombres, un joven escritor y un duque, lucha por hacer realidad su sueño de convertirse en actriz. Pero, en un mundo en el que todo vale, excepto enamorarse, nada es fácil.

1. New York, New York

Esta película es un ejemplo más de quien es Martin Scorsese. Uno de los mejores cineastas de la historia que aunque han pasado casi cuarenta años del estreno de esta película musical continúa haciendo las delicias de los espectadores. Un genio, una leyenda del cine, no hay adjetivos para describir a este maravilloso cineasta.

En cuanto a la película, una magnífica producción musical protagonizada por Robert De Niro y Liza Minelli en la que el director rinde homenaje a los musicales clásicos de los años 40 y 50. «La película constituye un gozo para los sentidos, un estímulo para la mente, un bálsamo para el corazón y una fuente de emoción estética para el espíritu».

Para quienes no conozcan New York, New York: Jimmy es un impetuoso y seductor saxofonista que aspira a formar parte de una gran banda. Francine es una tímida cantante de bar que sueña con ser famosa. Cuando se conocen, surge entre ellos una atracción inmediata y, cuando él toca y ella canta, consiguen hacer temblar los rascacielos. Es el comienzo de una tormentosa relación que pondrá a prueba su capacidad para encontrar el equilibrio entre su pasión por el jazz y el amor que los une.

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