Twilight (Crepúsculo) USA 2008.

  • Dir: Catherine Hardwicke
  • Reparto: Kristen Stewart, Robert Pattison, Billy Burke, Ashley Green

[rating:3.5/5]

Adaptada del libro homónimo de Stephanie Meyers, llega a México la primera parte de la historia de amor entre Bella Swan (Stewart) y Edward Cullen (Pattison). Y si bien es cierto que aunque no se hayan leido los libros, uno ya sabe a lo que va, la historia en pantalla termina por dejar de lado todo resabio del mito vampírico clásico- que Meyers no abandona del todo en los escritos- para convertirse en una auténtica soap opera de la que ya esperamos varias entregas.

La adaptación es aceptable, dada la complejidad de resumir cerca de 600 páginas en casi dos horas de película. Demasiada información suelta no parece estropear el objetivo central que es contar el inusual romance entre una adolescente humana y un vampiro. Es tan obvio que la idea se centra en ese propósito, que hasta el casting esta orientado a que sean los únicos personajes realmente fascinantes de la película.

Ella, en las novelas es descrita como una chica cualquiera, del tipo que puede incluso pasar desapercibida. Sin embargo, esta Bella llama poderosamente la atención sin ser una belleza despampanante. Sutil y sensual, sería sin duda el gran acierto del casting, de no ser porque ponen enfrente a Pattison como Edward Cullen. Los gritos, suspiros y aplausos en el cine se dejan escuchar desde la primera toma. Yo no recuerdo haber visto semejante reacción en una sala de cine, desde que DiCaprio aparece en la escalera de Titanic vestido para el baile.

Pattison se transforma en un verdadero vampiro, seductor y casi perfecto. Tomas en cámara lenta cuando camina, hacen pensar que flota…sí, debe ser ese modo de andar.

Pero además es claro que Meyers no puede menos que estar contenta. Libros van cuatro y el éxito de la película asegura su continuidad en cine. Y urgencia de hacerlas, porque hay que recordar que Cullen debe tener siempre 17 años. Curioso para una mujer que asegura que escribe sobre eso, pero que en realidad no le gustan los vampiros. Eso sí, no se aguantó las ganas de aparecer en pantalla momentáneamente al estilo Hitchcock, búsquenla por ahí si de repente la trama les aburre.

Lo mejor:

  • Para Pattison este puede ser un trampolín tan útil como lo fue Louie para Brad Pitt. Y la verdad es que tiene con qué… ni hablar.
  • La escena del beisbol. Impactante visualmente y bien musicalizada. Una excelente preparación para lo que sigue después de eso.
  • Un soundtrack aceptable que seguramente será uno de los hits musicales de fin de año.

Lo peor:

  • Que la construcción visual de los personajes – exceptuando Bella y Edward-no concuerda con la descripción de los libros. Los vampiros – según Meyers- son excepcionalmente hermosos. De Alice se dice que «es tan hermosa que hasta te duele,» de Rosalie «que es increíblemente perfecta»de Esme que es «Blanca Nieves en persona.» Y sin negar que todos son atractivos, ninguno parece tan fuera de lo común. Creo que la idea es poner a todos los humanos como una colección de perdedores -que definitivamente no te gustaría tener cerca- para que los otros se vean excepcionales. Mala idea.
  • Las secuelas están cantadas, aunque con tanta ausencia de información, el reto es que sigan siendo coherentes con lo que no han dicho, lo que han obviado o lo que adelantaron un poco. Es claro que a diferencia de lo que sucede con los libros de Anne Rice, esta saga está hecha para durar tanto en literatura como en cine, así que seguramente ya están trabajando en Luna Nueva.
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