Un mundo maravilloso. La crítica ácida de las políticas públicas.

| |

Un mundo maravilloso. México (2006)

  • Dir. Luis Estrada
  • Reparto. Damián Alcázar, Cecilia Suárez, Pedro Arméndariz, Ernesto Gómez Cruz, Jesús Ochoa, Silverio Palacios.

Calificación 3.5/5

El inminente estreno de El Infierno, en las carteleras mexicanas, obliga a hacer una revisión del cine de Luis Estrada, que parece estar reforzando y actualizando la crítica ácida que lo llevó a filmar sus dos anteriores películas. La primera, la Ley de Herodes, no merece mayor presentación. A mi juicio, La Ley de Herodes es una de las mejores películas que se han filmado dentro de este llamado "nuevo cine mexicano", que además  apuntala y catapulta definitivamente  a uno de los mejores actores vivos que tenemos: Damián Alcázar, quien brinda una actuación soberbia msotrando el lado más cómico de la locura y la corrupción.

Si la Ley de Herodes es una crítica mordaz al sistema y la clase política mexicana, Un mundo maravilloso se enfoca en el desastre que provoca una clase política rapaz y ambiciosa,  que en su renovación se vuelve tecnócrata y dehumanizada. Un descarnado - pero no por ello menos divertido- relato que muestra los criterios bajo los cuales se diseñan las políticas públicas y se destina el gasto social en nuestro país.

La historia nos cuenta como un vagabundo sin hogar buscando refugio para pasar la noche, se ve envuelto en lo que parece un suicidio derivado de la desesperación de vivir en la extrema pobreza.  El malentendido causa revuelo a los más altos niveles de gobierno, donde el periodicazo es lo único que parece hacer reaccionar  a políticos soberbios que poco conocen del país que dicen gobernar. Para acallar el escándalo le ofrecen a Pérez un ficticio bienestar como soborno, a la par que detonan un problema mayor que amenza con salirse de control. Es entonces que incuban la idea que parece salida de un manual de política económica de la Escuela de Chicago: no hay que acabar con la pobreza, ¡sino con los pobres!. Es entonces que la reducción del dinero destinado al gasto social parece dinero malgastado y es mejor reorientarlo, incluso a costa del precario bienestar de 60 millones de mexicanos.

Y sería muy cómico, sino fuera tan parecido a la realidad que vivimos.  Sin embargo, a diferencia de lo que Estrada hace en la Ley de Herodes, la caricatura nunca cuaja del todo y parece fábula casi todo el tiempo. El humor negro se sale de tono y domina la escena, siendo un ejercicio en ocasiones más lúdico que crítico. Es entonces que el desenlace final parece muy desentonado. Es casi como afirmar que la pobreza es la cuna de toda violencia, y eso como posible lectura resulta muy desafortunada.

Sin embargo, una vez que Estrada ha descarnado a la clase política y crítica de manera despiadada la política pública de los gobiernos neoliberales, tenemos una enorme curiosidad por conocer su punto de vista sobre la guerra contra el narco y la violencia social. Un cineasta crítico y divertido, una combinación díficil que sin embargo, resulta altamente propositiva.

Lo mejor:

  • La referencias a los momentos melodrámaticos de la época de oro del cine mexicano son muy destacables. Un especie de nostalgia por el melodrama que finalmente no puede desaparecer de nuestra visión de la vida. Un tratamiento inteligente de las frases y las situaciones que todos conocemos.
  • El reparto es nuevamente un gran acierto. Lo mejor que tenemos compartiendo el escenario es de verdad un lujo que pocos directores pueden darse.
  • Es innegable que Estrada se documenta para hacer lo guiones. La citas a Friedman y los cálculos del superavit son de verdad útiles para ilustrar - siempre de manera divertida - el proceso político del ciclo presupuestario.

Lo peor:

  • El sarcasmo no permite que la crítica seria cuaje de verdad. La reflexión final de los cuerpos a fuera de la casa es cruda, y me parece algo injusta.
  • No sé en que momento pierdes el hilo de lo que significa la resistencia, y el perdón entre los pobres, que como caricatura pasa, pero a nivel narrativo parece incompleta.
  • La comparación desventajosa con la Ley de herodes es inevitable. Puede parecer injusto para el trabajo del director, pero incluso parece un reto díficil que esperamos pueda vencer con su próxima película.