Manuel Cruz

@cruzderivas

La resolución moral no está en los planes de François Ozon. Y quizás ello no sólo es demostración del ingenio y fuerza que lleva en su obra, también un constante recordatorio de la actualidad. La moral se vuelve lo menos importante en Joven y Bella, excelente cinta de 2013 que explora la sexualidad de una joven francesa mediante una espontánea carrera en la prostitución. No lo hace por necesidad, mucho menos trauma, sino por un curioso placer, quizás la raíz más objetiva en el deseo.

Tal premisa se repite en Una Nueva Amiga, la nueva cinta de Ozon, aunque debatiblemente en una manera menos trágica que Joven y Bella. En este caso, la protagonista es también una mujer, Claire (Anaïs Demoustier) mejor amiga de Laura (Isild Le Besco), y participante de una amistad que se extiende, por inexplicables motivos, durante el curso de la vida. O al menos, una vida, la de Laura, que tras una repentina muerte por enfermedad, deja a Claire con la responsabilidad emocional de proteger el bienestar de David (Romain Duris) y Luci, esposo e hija, respectivamente, al mismo tiempo que intenta avanzar con su propia existencia, aparentemente reducida a un matrimonio rutinario con Giles (Raphaël Personnaz), cuya personalidad parecería representar a los estándares socio-culturales de una época antigua, y poco agradable.

Podría decirse que Una Nueva Amiga es una historia sobre el luto, pero el tratamiento de Ozon al respecto la convierte en una de las cintas más ingeniosas – y al mismo tiempo, respetuosas de un tema relevante – del año. La trama abandona el estado de tradicional sufrimiento y regreso a la vida por la muerte de Laura poco después de su inicio, cuando Claire descubre, en una escena astutamente simple, que su gran amiga ha partido sin revelar un explosivo secreto: la presencia de Virginia, una elegante mujer, materializada en el cuerpo de David.

¿Por qué semejante decisión? ¿Y cuáles son las consecuencias morales, sobre todo en un padre de familia y reciente viudo de adoptar tal personalidad? Ozon hace esas preguntas en la preocupada mente de Claire, pero las intercambia con velocidad en favor de desarrollar la relación de su protagonista con este nuevo personaje, finalmente transformándola en una búsqueda desesperada por encontrar aquello que acecha a todos los humanos, en ficción y realidad: el sentido de la vida y el propósito de una identidad.

Romain Duris ofrece una de las mejores actuaciones del año en Una Nueva Amiga
Romain Duris ofrece una de las mejores actuaciones del año en Una Nueva Amiga

Joven y Bella explora aquellos conceptos con una intriga provocadora. En el caso de Una Nueva Amiga, la curiosidad es, en varios momentos, oportunidad para la comedia. Inicialmente, Claire está en shock por la doble identidad de David. Pero quizás esa es la sorpresa que su mundana vida requiere. Y cuando, días después de encontrarlo con la ropa de su viuda, acepta ir de compras con quien ahora llama «Virginia», no hay vuelta atrás para nadie. La cinta se convierte en un carnaval de risas interminables, liderado por la extraordinaria actuación de Romain Duris, hombre y mujer en cuestión de segundos. Tootsie de Sydney Pollack (y con una de las mejores actuaciones en la vida de Dustin Hoffman) planteó un notable estándar respecto al tema, pero Duris nunca se siente como una copia intencional de aquella cinta. Más bien, es – quizás un elemento constante en la obra de Ozon – él y ella misma.

Y aún así, la comedia se siente como un elemento superficial en la cinta, comparado a la búsqueda de aceptación e identidad en la relación de David/Virginia y Claire. Al igual que Joven y Bella, Ozon no parece estar tan interesado en los discursos como en las acciones, y su representación en la imagen. Ello se aclara durante una hermosa secuencia a mitad de la cinta, donde Virginia y Claire presencian una canción que intenta representar el ser mujer, capaz de quedarse en la mente de los espectadores, días después de concluida la función. En ese momento, a pesar de las risas, las lágrimas, las confusiones y los misterios – elementos de una trama que parece cubrirse en verosimilitud y sorpresa desde la primera aparición de Virginia – Ozon no sólo parece dar respuesta a la ansiedad de sus personajes, también al mundo entero. En una época donde la noción de sexualidad e identidad se expande cada vez más, lo más relevante es una mirada de aceptación, una especie de paz silenciosa. Y el cine francés, ocasionalmente conocido por usar a la ficción como un astuto espejo de la realidad, triunfa de nuevo, con Ozon como su líder. Sólo falta ahora que el resto del mundo lo vea.

Una Nueva Amiga es una de las mejores películas del año.

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