Victor Frankenstein, el cambio de roles

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Cuando una obra clásica ha pasado por un gran número de adaptaciones, eventualmente se van agregando elementos al mito, que lo van alejando de la historia original. La historia de Frankenstein es una de las que más ha pasado por ello, pues ciertas partes del mismo, como la famosa plancha que se levanta al aire, o el mismo Igor, nunca fueron parte del libro original, sino que se conformaron tiempo después.

Victor Frankenstein, la más reciente cinta de Paul McGuigan, es una interpretación realmente muy libre de la obra original, en donde el monstruo pasa a un auténtico segundo plano, mientras que la historia la lleva la interacción entre el científico y su asistente, aunque en este caso, los roles se han invertido con respecto a la tradición, pues mientras que el doctor es un individuo hambriento de poder y sin escrúpulos, es el asistente quien actúa como la conciencia y la voz de la razón. A pesar de los notables efectos especiales, sigue siendo una cinta muy interiorista, en donde podemos ver a un Daniel Radcliffe en un papel mucho más creíble, y es quien le da algo de coherencia a una historia por demás caótica.

La cinta quizá no llega a los límites que se propone, pero resulta interesante, y logra capturar al espectador a pesar de sus saltos narrativos. Vale la pena darle una oportunidad.