A veces resulta increíble el no saber absolutamente nada de una película de terror. A esta altura de globalización meterte a un cine con desconocimiento es cuasi imposible. Pero ocurrió, y además en el circuito comercial. La mención de esto es porque no sabía nada de “the boy”. Imagino que si debió haber tenido una amplia legión de fieles seguidores que esperaban la película tras el fracaso en crítica y taquilla (aunque debo reconocer que a mi si me gusto) de Annabelle de 2014, además de tener como protagonista a la preciosa Lauren Cohan (Maggie, de The Walking Dead).

¿Y cuál es el punto? Que definitivamente al no haber visto nunca algún tráiler o teaser, no tenía siquiera idea de que el elemento terrorífico de la cinta es en realidad: “un muñeco”. Suena tan absurdo y despistado, pero incluso al ver los posters no tenía idea que lo que veía en las fotos y carteles no era un niño, sino un juguete y casi estoy seguro que hasta llegué a pensar que era en 3D. Lo mejor de esto es que como no vi ninguna escena previa la película si me metió en su trama y además me asusto.

Poster Promocional para Japón de la Cinta "The Boy", 2016.
Poster Promocional para Japón de la Cinta «The Boy», 2016.

“El Niño“ está cargada de buenos y muy buenos momentos. Redondeada por un lento transitar en su inicio, sirve para desarrollar despacio a los casi inexistentes personajes. Entrando en su lógica y aceptando junto con la protagonista el elemento sobrenatural, aún incluso sin una justificación lógica. ¿Pero es que acaso hay lógica en lo sobrenatural? No creo. ¿Importa? Tampoco.

Generalmente en este tipo de películas aceptamos cualquier hecho o evento porque sí. Y si es posible en la historia que estamos viendo, lo asumimos como real, así de simple. Quizás, porque todos depositamos inconscientemente la explicación paranormal porque otros ya lo han hecho y aceptado. ¿Difícil entenderlo? Cuándo lo vean, comprenderán la lógica de la protagonista al intentar, incluso, a través del ejercicio de la comprobación, la realidad o irrealidad de lo que está ocurriendo a su alrededor.

Bien dirigida y con una trama que parece réplica de otras, sorprende en originalidad al cambiar de un género a otro y no ser tan condescendiente con el espectador, además de que cuando asusta, creo que lo hace bien. Tiene sus detalles, pero son menores y no arruinan la historia, aunque se pudo sacrificar un poquito de metraje y nulificar o hacer más breve la relación tan fácil que se desarrolla entre un frío Rupert Evans (Hellboy, 2004) y nuestra hermosa Lauren. Si, también pudo explotar mejor a dos estupendos actores como Diana Hardcastle y Jim Norton.

Y aunque pocos los hayan notado, a que las toallas para secar no se adhieren tan permanentemente al cuerpo como para no caer aún después de 12 u 8 horas de desnudez.»

¿Es buena? Si ¿Debo verla? Si. No le doy mucho tiempo en cartelera, debido a su controvertido final, pero eso –para mí-, definitivamente es lo que la enriquece. La película sorprende con giros y sustos perfectamente integrados que además te hacen sentir la experiencia de un juguete que debe vivir como niño a partir de seguir fielmente ciertas reglas. ¿Necesitas saber algo más? No. Solo que realmente si te lo permites, te verás sorprendido por una muy buena combinación de géneros.

Mi calificación 8.5 **** (4 estrellas)

Lo bueno. 1) El Fan Service con Lauren (poco en calidad, pero generoso en cantidad, ya que estoy seguro de que son más 10 minutos entre escenas duchándose, en calzones y semi desnuda en toalla. 2) Que bien no optar por lo obvio. NO es del gusto de todos, pero sorprende. 3). La música, emotiva, tierna y por momentos macabra.

Lo malo. Creo que la falsa expectativa que una gran mayoría ha tenido hacía el desenlace, pero a mí, me parece algo positivo.

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