Recibe este nombre la recreación de una escena clásica dentro de otra cinta, integrándola a la acción de forma continua, pero al mismo tiempo permitiendo que el espectador la identifique. Esta práctica se ha realizado desde la década de los cincuentas, cuando el cine tenía ya un acervo suficiente como para tener una cantidad de escenas clásicas, pero fue hasta la década de los ochentas que se convirtió en una práctica común, y de hecho es ya rara la película que no contenga alguno aunque sea de manera velada.

Usualmente, se piensa que los retakes se usan como parodias, y en realidad, muchos casos son así, como pudimos ver en Toy Story II con el célebre segmento de «No, yo soy tu padre». Sin embargo, son muchísimos los casos en que no hay una intención de comedia, y se integran como una forma de homenaje. En el Godzilla de 1998, por ejemplo, podemos recordar el big close up al ojo de la criatura, en una clara referencia a la escena del T-rex de Jurassic Park. Del mismo modo, en Vestida para Matar vemos una reconstrucción de la escena de la ducha de Psicosis, que fue en este caso un homenaje directo. Otros casos pueden ser más sutiles, como en Volver al Futuro, en donde tras de que Marty golpea a un auto, repite el diálogo «I’m walkin’ here; I’m walkin’!», que es una referencia a Midnight Cowboy.

¿Recuerdas alguna otra?

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