Siete instantes. (Seven moments)  México 2008

Dir. Diana Cardozo

[rating:4/5]

Dentro del programa dedicado al Documental mexicano, se presentó Siete instantes en el Festival Internacional de Cine de Morelia en su edición 2008. Con la presencia de la directora, que al final respondió algunas de las preguntas y comentarios del público, la proyección tuvo mucho éxito y en general fue bien acogida por los asistentes. Hoy se estrena en la Cineteca Nacional, por lo que recuperar esta reseña me parece importante.

La cinta es un trabajo interesante y bien hecho que recoge los testimonios de algunos de quienes participaron en Uruguay en la guerrilla urbana «los tupamaros»  a principios de los años setenta. En su mayoría mujeres, cuentan la historia de cómo ingresan al movimiento, el papel que jugaron en el mismo, su versión de los hechos, y a la distancia, resulta sorprendente poder presenciar el relato intimista de una experiencia de vida tan compleja. Asuntos como los secuestros, la tortura, la clandestinidad, la cárcel y el aislamiento son evocados de una manera espontánea y  sincera con la mirada serena de quien ya no tiene miedo de ocultar nada.

Para muchas de las entrevistadas, es la primera vez que se atreven a contarlo después de tantos años. Y aunque la prevalencia de personajes femeninos  podría sugerir un marcado interés por abordar el tema desde una perspectiva de género, Diana Cardozo afirma que tenía material mixto, pero que al final sin proponérselo, decidió usar las historias de las mujeres porque las sintió mas sinceras. A  ellas les causaba menos conflicto narrar los momentos en que se quiebran a causa de la tortura y el encarcelamiento.

Los tupamaros, como muchos otros grupos de izquierda en América Latina, creían y defendían la posibilidad de la revolución como instrumento principal de la transformación y el cambio. Pero siempre hay historias íntimas atrás de las ideologías, hay contradicciones propias de la condición humana en las acciones que llevan a las personas por los derroteros libertarios. Y en ese sentido, la intención del documental siempre se centra en las personas y sus motivaciones y no en sus convicciones políticas o ideólógicas.

Un relato honesto, sin maquillaje, con las personas y sus historias contando lo que saben y la forma en que sucedió. Un material valioso para documentar la historia reciente de los movimientos sociales en América Latina, pero sobre todo para entender que son personas con ideales  las que están detrás de ellos y los llevan a cabo asumiendo consecuencias dolorosas la mayoría de las veces.

Lo mejor:

  • La escena donde una de las entrevistadas está contando su experiencia siendo torturada por los militares, y su hija adolescente llega a la casa y comienza a escuchar una historia de labios de su mamá que nunca le había contado. La expresión, el momento, la carga humana de llevar eso acuestas y en silencio es más que evidente. Es todo un acierto no haber editado esa aparente «interrupción»
  • El espectador se siente incluído en las conversaciones. Sientes que te lo cuentan a ti, que te miran, que te conocen, que adivinan tu sorpresa, tu indignación, tu asombro.

Lo peor: ( si es que entra dentro de ésta categoría)

  • Fuera de la carga emocional, fuerte y descarnada para algunos, no veo problema en contar la verdad aunque duela, como dicen las abuelas.
  • Es triste que sigamos pensando que la experiencia libertaria en América Latina es una utopía. La actualidad del relato estremece porque tenemos  la necesidad de creer que el cambio existe. Aunque no creo que sea un efecto negativo de la película. Es parte de la reflexión que provoca.
Advertisements
Anuncios

Tagged: