Si bien las nuevas tecnologías han hecho que muchos de los oficios del cine cambien notablemente, en especial dentro de la animación, aún se conservan algunos de ellos, que siguen siendo vitales en el proceso. Uno de ellos, que sigue siendo muy importante, es el llamado cleaner, quien es el responsable de gran parte de la calidad de un trabajo animado.

En un primer momento de la película, los artistas principales realizan una serie de bocetos, en donde se va planteando el tipo de toma, el movimiento y las secuencias. Sobre estos mismos dibujos, usualmente realizados en albanene o papel copia, se van realizando las correcciones y haciendo los cambios pertinentes, por lo que el resultado final, llamado animación sucia, es de una calidad muy deficiente.

Los cleaners – pues es raro que haya uno solo – toman estos bocetos y los trasladan al acetato, corrigiendo los trazos y haciéndolos lo más detallados posible. Dado que es necesario que todas sean idénticas, y que reflejen el diseño del artista principal, a cada uno de ellos se les da una hoja de Guía de Estilo, a la que tienen que apegarse para que cada celda resulte idéntica. Este proceso es el llamado cleanup, y es en donde realmente se obtiene la animación de forma completa.

Curiosamente, en muchas producciones CGI, existe aún este puesto, pero es algo diferente, pues su trabajo es corregir las diferencias dentro del diseño, y asegurar que las figuras finales correspondan con el plan de la cinta.

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