El productor y director mexicano Marco Polo Constandse estrenó recientemente la película de romance y comedia La boda de Valentina, que durante el fin de semana llegó a los 2 millones de espectadores en México, convirtiéndose en la producción mexicana más taquillera en lo que va del 2018.

La trama del filme gira en torno a Valentina, quien aparentemente tiene una vida perfecta en Estados Unidos. Esto es hasta que Jason le propone matrimonio y debe enfrentar a la familia de él “los perfectos Tate,” con la suya, “los Hidalgo,” la dinastía política más caótica y surrealista de la historia de México. Ambos, tendrán que sobrevivir al choque cultural y a su carismático exnovio, Ángel, descubriendo en el camino que al final, las cosas que de verdad importan no tienen apellido, ni fronteras.

Marimar Vega, Omar Chaparro, Jesús Zavala, Ryan Carnes, Tony Dalton y Sabine Moussier conforman el elenco, mientras que Santiago Limón e Issa López se encargaron de escribir el guion.

Constandse otorgó una entrevista a Cine3 en la que nos habló sobre este proyecto, asimismo compartió detalles sobre su extensa trayectoria como productor, y algunas anécdotas sobre sus primeros pasos en su incursión detrás de la lente y sus colaboraciones con realizadores como Quentin Tarantino, Robert Rodriguez e Issa López, para todos nuestros lectores. La entrevista está disponible de manera textual y en audio (disponible al final de la nota).

Primero, les contamos un poco sobre Marco Polo, quien se inició como asistente de director en producciones como Once Upon a Time in México (Robert Rodriguez, 2003), Kill Bill: Vol. 1 y su secuela Kill Bill Vol. 2 (Quentin Tarantino, 2003 – 2004), Zapata: El sueño del héroe (Alfonso Arau, 2004), The Matador (Richard Sheperd, 2005), Efectos secundarios (Issa López, 2006), Kilómetro 31 (Rigoberto Castañeda, 2006) y Casi divas (Issa López, 2008).

Como productor, su filmografía es igual de sólida, habiéndose involucrado en títulos como el drama de acción Sultanes del Sur (2007), la tragicomedia Los inadaptados (2011), el remake Más negro que la noche (2014), la aventura Camino a Marte (2017), y las cintas aclamadas por la crítica y la audiencia, Después de Lucía, y Vuelven (2017), en la que una vez más colaboró con Issa López.

Su debut como director en la pantalla grande lo realizó con la comedia Cásese quien pueda (2014), mientras que La boda de Valentina marca su segundo esfuerzo detrás de la lente en cine.

Entrando en materia de su más reciente proyecto, en esta entrevista conducida por José Miguel Alva Marquina, editor de Artes9, en exclusiva para Cine3, Constandse nos habló de La boda de Valentina.

Iniciamos la entrevista…

«Estoy muy emocionado. Justo hoy estrena a nivel nacional en todo México la película La boda de Valentina. Muy emocionado porque también estrena a la par en todo Estados Unidos, es un estreno que sale al mismo tiempo en los dos países».

 Hasta donde sabemos es la presentación estelar de Jesús Zavala que ha dado mucho de qué hablar, sobre todo por su participación en [la serie de Netflix] Club de Cuervos. Platícanos de qué va la película y la participación de Jesús.

— La película se llama La boda de Valentina, y la historia trata de Valentina, interpretada por Marimar Vega. La película arranca en Nueva York justo cuando su novio Jason [Ryan Carnes] le pide matrimonio y le dice que quiere conocer a su familia. Descubrimos que Valentina huye de México, de la familia que pertenece a la clase política mexicana, a hacer una nueva vida.

«Por ahí descubrimos que hay un incidente cuando conocemos al personaje de Bernardo, el hermanastro de Valentina [Jesús Zavala], a quien lo agarran en ‘El Torito’ con un Lamborghini, en estado de ebriedad. Eso desata los hechos que hacen que Valentina tenga que regresar a México, y se topa otra vez con la familia, el exnovio que es Ángel [Omar Chaparro], y después viene para acá el novio americano.

«La película en efecto es una comedia romántica, pero lo que queríamos hacer aquí es que tuviera mucho más, no sólo una historia de una mujer entre dos hombres, sino entre dos mundos: Estados Unidos y México, y la oportunidad de reírnos de este rollo de la política de México.

«Jesús Zavala es un personaje increíble; la familia es una locura. La oportunidad de trabajar con Jesús es increíble. Yo lo vengo siguiendo hace mucho tiempo, es un actor increíble de su generación, en el timing de comedia que tiene, la capacidad de rodar escenas es una locura y toda una gozadera trabajar con Jesús, de veras fue de estas cosas que te suceden en esto del cine, que agradezco muchísimo la oportunidad, lo que me dio y lo que le dio a la película».

— Además de, obviamente haber participado Omar Chaparro, Marimar Vega y algunos otros actores, ¿qué podemos esperar de esta película? ¿Qué de diferente tiene al resto de las comedias, como otras que cuentan con la participación de Chaparro?

 Yo creo que justo lo que te contaba hace unos minutos, no es una comedia romántica nada más, donde la mujer está entre dos hombres, sino los matices y las distintas ramas que queremos que tenga la película, esa parte del choque cultural México y Estados Unidos, de cómo nos vemos, cómo nos ven, la historia, contar México a través de los ojos del novio americano, cosas que a nosotros viviendo aquí se nos olvidan, pero creo que hacen de este país increíble y esta ciudad increíble con todo lo que tenemos, que es el folclore, el ruido, la familia, esta forma en que nos reímos de nosotros mismos y de los demás. La otra parte de la política creo que también da para una comedia actual y puntual, creo que eso se logró en la película.

«En cuanto a Omar, yo la verdad he recibido una crítica muy bonita en el sentido que ven a un Omar diferente. Yo a Omar lo escogí porque había esta parte que, en la película la comedia no está en los personajes nada más sino más en las situaciones, no era buscar el chiste inmediato de un diálogo. Me gusta mucho esa presencia que tiene, y el personaje de Ángel arranca 20 minutos después de que presentamos al novio americano en Nueva York dando el anillo de una forma muy romántica a Valentina.

«Yo quería un actor que tuviera esa capacidad de encanto o carisma para poder alcanzar a su contrincante, y también hay una secuencia que me gusta muchísimo, es un guiño a estas películas más antiguas, tratando con respectiva distancia de homenajear a Ismael Rodríguez, estas películas donde los enemigos que están peleando por el amor de la misma mujer tengan esta cualidad, pero al mismo tiempo, creo que si amas a la misma mujer, tienes cosas en común, entonces encontrar este punto en común donde, sí eres rival, pero también se pueden caer bien, y hay una secuencia de varias escenas [que] creo que están divertidas, creo que la gente reacciona [a ellas] muy bien».

¿Crees que haya alguna similitud entre tu esfuerzo anterior como director, Cásese quien pueda, y La boda de Valentina?

— Yo creo que la historia de esta película es un poquito más cínica. Son 4 años; obviamente hay crecimiento, por lo menos de edad, de mi parte. Esta película fue desarrollada por mí, a diferencia de Cásese quien pueda, donde yo nada más estuve como director. 

«Estuve muy pegado en el guion desde su inicio, y al trabajo de Issa López que tiene una pluma increíble [y] con Santiago Limón. Creo que le metimos como este rollo que queríamos contar, menos en la parte nada más romántica –aunque las películas son comedias románticas—pero que tuviera distintos matices, y tuviera capas para reírnos de más cosas no nada más del tema amor o las relaciones».

¿Cómo has evolucionado como director desde tu participación en Los Workaholics?

Estimulador para mí, porque fue mi primer trabajo como director, me [llamaron] de director invitado en la segunda temporada. Fue bien importante para mí que me dieran la oportunidad de dirigir; no había dirigido antes. Todo el equipo fue increíble, trabajar con [Alejandro] Calva, un cuate que admiro mucho [y] todo el cast.

«Siempre he sido director y productor, entonces en el inter hice distintos trabajos como productor. Después vino Los Inadaptados, y a raíz de esto salió Cásense quien pueda. La práctica nos hace crecer, he tenido oportunidad de producirle a Michel Franco [Después de Lucía]. Cuando estás al frente, tratas de llevar ese conocimiento y tomando prestado de otros cineastas, eso que se te va pegando con el paso de los días en el set».

¿Qué nos puedes contar de tu experiencia colaborando con Quentin Tarantino en Kill Bill?

— Tuve una suerte increíble de arrancar profesionalmente en un momento donde se filmaban muchas películas en Estados Unidos, lamentablemente no tantas en México, pero tuve esa fortuna de haberle asistido a Quentin en Kill Bill; a Robert Rodriguez en Once Upon a Time in México; una experiencia increíble. He tenido la fortuna de trabajar en muchos proyectos, he dedicado mi vida profesional a hacer cine y con estas oportunidades yo espero que se me haya ido pegando poquito de cada uno.

¿Con cuantas copias salió en México La boda de Valentina?

La expectativa fue creciendo y salimos con 1700 copias. Así que no hay eso que llegué al cine y no estaba [risas].

En esta temporada en la que hay tan buenas películas como son las que contienden por el Óscar, por los Globos, es increíble que hayas tenido esta suerte de tener tantas pantallas disponibles.

Sí, totalmente. Estamos muy agradecidos.

La boda de Valentina está actualmente en cartelera en los principales complejos de cine en México y Estados Unidos.

 

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