A veces, Jason Bourne está como James Bond antes de Daniel Craig: caricaturesco y predecible. Pero también, a veces está como la primera aparición cinematográfica del personaje en La Identidad Bourne: el mejor espía de una división oscura y cuestionable de la CIA, con enormes lagunas mentales y una crisis existencial relativamente grande. En un tercer aspecto, este último Bourne está como su primo lejano, Bond, después de Daniel Craig (especialmente en Skyfall, dirigida por Sam Mendes): una necesidad potencialmente obsoleta en un mundo de tecnología en aumento, aunque ese contexto esté muy lejos de la utopía: La cinta de Paul Greengrass (director de La Supremacia Bourne y Bourne: El ultimátum incluso hace referencias directas a Edward Snowden, comparando sus revelaciones de la NSA como un día de campo frente al regreso de Jason Bourne. El mundo está en peligro por manos de la organización que supuestamente lo defiende, aunque según ellos el peligro es Bourne, pero la única forma de resolver el peligro es si Bourne trabaja contra ellos, pero también con ellos y… ¿Se encuentra a sí mismo?

Matt Damon regresa como Jason Bourne
Matt Damon regresa como Jason Bourne

Para la cuarta ronda de Matt Damon interpretando al personaje titular, la serie entra a un callejón en donde otros no han terminado de salir. Este último Bourne, su primera entrada, la excelente Homeland en televisión (y quizás, mucho antes, 24) basan sus aventuras en la corrupción, disfunción y putrefacción del aparente sueño americano. Viven en un Estados Unidos (y con un sentido de consecuencia relativamente egoísta, en un mundo) que no es perfecto, no es seguro, y donde el bien nunca triunfa, aunque se luche por su nombre. La CIA, que quizás tenga algo de conciencia al respecto, es particularmente nociva: A Bourne solamente le han negado una clarificación de su identidad, rectificación de su pasado, y tranquilidad del presente. Los odia con toda su alma, los elude y los destruye por 4 películas ya, pero siempre vuelve. Porque, según Alicia Vikander y Tommy Lee Jones, interpretando a versiones aparentemente nuevas de personajes que ya existían en otros capítulos de la serie (una joven empleada que cree ciegamente en la inocencia de Bourne, y un director misterioso y corrupto, en ese orden), Jason Bourne es un patriota. Y por eso no puede abandonar, nunca, al deber. Aunque ese deber haya cobrado su alma, cuatro veces ya. El otro argumento es que ni Bourne ni Homeland han tenido el valor de hacer lo que The Wire en el terreno de los policías contra los criminales: una larga y dolorosa historia donde la corrupción, la avaricia y la indiferencia aparecen en todas las brechas del gobierno, la ley, la prensa y la educación. Donde la esperanza es para los ingenuos, y la solución es difícil de encontrar, porque quizás nunca hubo una necesidad por plantearla. También es una crónica bastante precisa sobre Baltimore como ciudad, entonces y ahora.

Tommy Lee Jones y Alicia Vikander interpretan a personajes aparentemente nuevos
Tommy Lee Jones y Alicia Vikander interpretan a personajes aparentemente nuevos

Pero a falta de ese valor, ¿Qué tiene este nuevo Bourne? Es más una historia de intriga y misterio que de pura acción, pero lo mismo ocurre con la primera entrega. Greengrass parece haber escuchado a varios, y las secuencias de acción son más puntuales y con menor fotografía de mano temblorosa. Vincent Cassel interpreta a quizás el villano mejor motivado de la serie, considerando que los anteriores sólo eran piezas que el protagonista vencía sin hacer preguntas ni buscar muchas respuestas. Contextualizar la historia en una época de progreso digital y miedos sobre la privacidad (con un personaje secundario que esencialmente replica al CEO de Google) es más un acto de espectáculo gratuito que un intento de análisis serio. Damon es un gran actor. Y hay una tentación. Aún cuando este Bourne dice mucho de lo que ya se sabe, dan ganas de ver más. Pero es difícil ver más anticipando lo que se va a ver. Bourne siempre va a tener amnesia, y las respuestas que encuentre siempre van a ser traumáticas, y la CIA siempre lo va a cazar. Si uno es capaz de olvidar todo eso, este último Bourne es a veces entretenido, a veces intrigante, como su primera aparición. Pero a 4 versiones de lo mismo (tres actualmente disponibles en Netflix), la amnesia está dejando de merecer una petición de claridad.

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